Pedro decidió dejar España tras jubilarse y empezar una nueva etapa en Filipinas. Allí encontró una realidad muy distinta en términos de coste de vida. Según explica, logró alquilar un apartamento junto al mar por apenas 140 euros al mes, una cifra que en España resultaría impensable para una vivienda situada en primera línea de playa o en cualquier otro lugar y en condiciones mínimas de habitabilidad.

El inmueble, cuenta, tenía unas características que en territorio español se considerarían propias de un apartamento de lujo. Hablamos de proximidad al mar, buenas vistas y un entorno tranquilo. La diferencia de precios fue uno de los factores determinantes en su decisión de mudarse, ya que con su pensión podía permitirse un nivel de vida más cómodo que el que tenía en España.

Un cambio de vida tras la jubilación

Tras una vida de trabajo, Pedro optó por buscar un destino donde su pensión rindiera más. En Filipinas encontró no solo precios de alquiler bajos, sino también un coste reducido en alimentación y servicios básicos en comparación con muchas ciudades españolas. Esto le permitió reorganizar su presupuesto y vivir con mayor holgura económica.

@pedr2342

En Filipinas encuentras Apartamentos por menos de 300€al Mes #filipinas

♬ sonido original - Pedro

La cercanía al mar y el clima cálido durante gran parte del año también influyeron en su elección. Para él, la posibilidad de residir en un entorno costero sin asumir un gasto elevado supuso un cambio radical respecto a lo que habría pagado por algo similar en España, donde los alquileres en zonas de playa suelen multiplicar varias veces esa cifra.

El atractivo del sudeste asiático para los jubilados

El caso de Pedro refleja una tendencia creciente entre algunos jubilados europeos que buscan destinos donde el coste de vida sea más bajo. Países del sudeste asiático como Filipinas ofrecen alquileres y gastos cotidianos mucho más asequibles que los que se pueden encontrar en cualquier lugar de España. Lo que permite a quienes cuentan con una pensión modesta acceder a viviendas mejor ubicadas o de mayor calidad.

No obstante, la decisión implica adaptarse a un entorno cultural y administrativo diferente, además de gestionar cuestiones como el visado, la sanidad o la fiscalidad. En el caso de Pedro, el balance es positivo ya que su situación le permite mantener un apartamento frente al mar por 140 euros al mes, algo que en España sería difícil de conseguir incluso en zonas costeras menos demandadas.