Pagar con tarjeta en el extranjero o en páginas web que operan en moneda extranjera puede tener un efecto inesperado en tu Declaración de la Renta. Aunque la mayoría de contribuyentes no lo perciben, cada operación en dólares, libras o yenes puede generar una pequeña diferencia de cambio que, técnicamente, tiene relevancia fiscal ya que con las fluctuiaciones del tipo de cambio, podría generar algún tiupo de ganancia patrimonial inesperada e involuntaria.

No se trata de una nueva norma, pero sí de una cuestión que la Agencia Tributaria está vigilando con mayor atención debido al incremento de pagos digitales y al cruce automático de datos bancarios que se han hecho a lo largo de los últimos años, por lo que puede haber más de una sorpresa desagradable.

Las diferencias de cambio generan ganancias patrimoniales

Cada vez que pagas en una moneda distinta al euro, tu banco realiza una conversión de euros a la divisa extranjera y posteriormente liquida la operación en tu cuenta en euros. En ese proceso se aplica un tipo de cambio que puede generar una pequeña ganancia o pérdida por la fluctuación de la divisa.

HACIENDA
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Desde el punto de vista fiscal, esas microganancias son consideradas ganancias patrimoniales. De este modo, la Ley del IRPF establece que cualquier ganancia patrimonial, por mínima que sea, forma parte de la base del ahorro y debe declararse. Aunque en muchos casos se trate de céntimos, la suma de múltiples operaciones puede generar importes algo mayores. Además, los bancos informan a Hacienda sobre operaciones en moneda extranjera, tipos de cambio aplicados y comisiones. Con esos datos, la Agencia Tributaria puede reconstruir las diferencias de cambio y comprobar si existen ganancias no declaradas.

No afecta a todos por igual, pero puede alterar el resultado

Este fenómeno es más relevante para quienes viajan con frecuencia, realizan compras habituales en webs internacionales o utilizan tarjetas con tipos de cambio variables. En esos casos, la acumulación de pequeñas diferencias puede traducirse en varios euros adicionales en la base del ahorro y, por tanto, modificar ligeramente el resultado final de la declaración. No suele tratarse de cantidades elevadas, pero sí que pueden alterar el saldo final, especialmente si el contribuyente está en el límite entre pagar o recibir devolución.

Ante esto, es importante conservar justificantes de pagos en moneda extranjera, revisar si el banco facilita el detalle del tipo de cambio aplicado y valorar si las ganancias acumuladas son relevantes. Así pues, aunque Hacienda no suele centrar su atención en importes ínfimos, sí puede revisarlos si detecta discrepancias en el cruce de datos bancarios.