La experiencia de Nury Calvo, quien vive en Estados Unidos, refleja una primera impresión común entre muchas personas que llegan a ese país: las farmacias y tiendas venden una gran variedad de medicamentos sin necesidad de receta médica, y muchos productos parecen estar expuestos libremente. Aunque es cierto que EE. UU. tiene un acceso más amplio a ciertos productos sin prescripción, los antibióticos y otros medicamentos fuertes sí requieren receta de un profesional sanitario, y no se venden legalmente “a granel” o sin supervisión médica.

La sanidad y la venta de medicamentos en Estados Unidos

El sistema sanitario estadounidense es muy diferente al europeo. No existe un sistema de salud pública universal como en España; en lugar de ello, la atención médica depende en gran medida de seguros privados, pagos directos y redes de clínicas. Muchas farmacias como Walgreens, CVS o Rite Aid funcionan como establecimientos comerciales que ofrecen tanto medicamentos recetados como productos de venta libre y artículos de consumo.

Los medicamentos de venta libre (OTC, “over-the-counter”) en Estados Unidos están regulados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Algunos fármacos están clasificados como seguros para que los consumidores los compren sin receta —como analgésicos, antihistamínicos o antigripales—, pero esto no implica que cualquier medicamento esté disponible sin supervisión médica.

Sin embargo, el hecho de encontrar fácilmente productos sin receta puede dar una sensación de que todo es “libre”, cuando en realidad los medicamentos más agresivos, incluidos los antibióticos, necesitan una prescripción médica válida y no se venden legalmente como OTC.

Esta situación puede hacer que algunos ciudadanos o inmigrantes se sientan desprotegidos o vulnerables, especialmente si no tienen seguro médico o si deben pagar consultas médicas privadas para obtener recetas. La ausencia de una red pública universal hace que las decisiones sobre medicación y tratamiento sanitario dependan a menudo de recursos económicos personales.

pastillas medicamento antibiotico Unsplash Myriam Zilles
Pastillas medicamento antibiótico Unsplash Myriam Zilles

Las autoridades de salud estadounidenses, como la FDA y centros como MedlinePlus, ofrecen consejos para el uso seguro de medicamentos OTC, enfatizando que incluso los medicamentos sin receta pueden tener efectos secundarios o interactuar con otros fármacos. Es importante leer las etiquetas y seguir las indicaciones, y consultar a profesionales cuando los síntomas persisten.

Comparación con España

En España, el sistema sanitario público garantiza que la mayoría de los medicamentos que requieren supervisión médica, incluidos los antibióticos, solamente se dispensan con receta médica. Esto protege a los pacientes de la automedicación y ayuda a reducir problemas como la resistencia bacteriana.

Mientras que en Estados Unidos es común encontrar suplementos, analgésicos, antihistamínicos o incluso pomadas con antibióticos de venta libre en las estanterías de farmacias —práctica regulada según la categoría del producto—, en España estos mismos productos pueden requerir receta o están más estrictamente controlados por los farmacéuticos.

En resumen, la impresión de Nury Calvo sobre los medicamentos sin receta en EE. UU. tiene base en la disponibilidad de muchos productos OTC, pero no es correcto decir que antibióticos potentes se vendan libremente sin prescripción. Ambos sistemas intentan equilibrar acceso y seguridad, aunque lo hacen con regulaciones distintas y con impactos diferentes en la experiencia de los ciudadanos.