La nueva tasa de basuras que se implantará ha encendido la polémica antes incluso de aplicarse por completo. El nuevo sistema, conocido como Tasa Justa, penalizará económicamente a los hogares que reciclen poco a lo largo del año, con recibos que pueden superar los 80 euros si el uso de los contenedores es bajo.
Así lo ha denunciado un miembro de la oposición del Ayuntamiento de Santa Perpetua de Mogoda, que alerta de que el nuevo modelo no solo busca incentivar el reciclaje, sino que castiga de forma directa a quienes no alcancen un número mínimo de aperturas de los contenedores. El sistema contabiliza cuántas veces cada vivienda utiliza los contenedores mediante identificación electrónica.
Así funciona la Tasa Justa por uso de contenedores
El funcionamiento es sencillo, pero controvertido. Cada vez que un vecino abre un contenedor, el sistema registra el uso y, en función del número total, se establece el importe a pagar. El problema es que no reciclar lo suficiente sale caro, incluso aunque el hogar genere pocos residuos.
En el caso del contenedor de resto, los tramos son los siguientes: si se utiliza menos de tres veces al año, el coste asciende hasta los 81 euros. Entre tres y ocho usos, el recibo será de 21 euros, mientras que superar las ocho aperturas eleva el importe hasta los 47 euros. Es decir, tanto usarlo muy poco como mucho implica pagar más.
Penalización similar en la fracción orgánica
La fracción orgánica sigue una lógica parecida. Si el contenedor se abre más de ocho veces, el coste será de 17 euros. Entre tres y ocho usos, el importe sube hasta los 38 euros, y si se utiliza menos de tres veces en todo el periodo, el recibo supera los 70 euros.
Otro aspecto que ha generado críticas es el calendario. El sistema contabiliza los usos hasta el mes de mayo, pero el recibo se envía a final de año. Esto provoca que muchos vecinos no sean conscientes del coste que están generando hasta que reciben la factura, cuando ya no hay margen para corregir hábitos.
Así pues, la nueva tasa de basuras no solo introduce un cambio en la forma de pagar, sino también en la forma de comportarse. Reciclar poco, aunque sea por generar pocos residuos, puede salir caro. Y eso, advierten desde la oposición, puede generar más rechazo que conciencia ambiental.
