Miles de jubilados podrían estar pagando cada año una cantidad mucho mayor de la necesaria por el Impuesto sobre Bienes Inmuebles. Algunos ayuntamientos ofrecen bonificaciones dirigidas a pensionistas, mayores de 65 años o familias con ingresos reducidos, pero estas ayudas no siempre se aplican automáticamente. Quien no presenta la solicitud dentro del plazo puede terminar abonando el recibo completo aunque reúna todos los requisitos.
El ahorro puede resultar considerable. En una vivienda cuyo IBI ascienda a unos 700 euros anuales, una bonificación del 75% supondría pagar solamente 175 euros. La diferencia alcanzaría los 525 euros, una cantidad especialmente importante para pensionistas con ingresos ajustados. En localidades donde la reducción llega al 90%, el recibo podría disminuir hasta apenas 70 euros.
No todos los jubilados tienen derecho a la bonificación
No existe una exención general del IBI por el simple hecho de estar jubilado. El impuesto es municipal y cada ayuntamiento decide qué beneficios fiscales incorpora a su ordenanza. Algunos conceden descuentos a mayores de determinada edad, mientras otros valoran únicamente la renta familiar, el valor catastral de la vivienda, la discapacidad o la condición de familia numerosa.

Normalmente se exige que el inmueble sea la vivienda habitual, que el solicitante figure como propietario y que los ingresos de la unidad familiar no superen un límite concreto. También puede comprobarse que no existan otras propiedades o deudas municipales. Por ello, dos pensionistas con circunstancias parecidas pueden recibir un trato diferente dependiendo del municipio en el que residan.
La solicitud debe hacerse ante el ayuntamiento
Para comprobarlo, el jubilado debe consultar la ordenanza fiscal o preguntar directamente en la oficina tributaria municipal. Habitualmente se solicitan el DNI, el recibo del IBI, el certificado de empadronamiento, justificantes de la pensión y la declaración de la renta. Algunas bonificaciones deben renovarse cada año, mientras que otras se mantienen mientras no cambien las condiciones económicas.
La realidad es que muchas personas pierden el descuento porque desconocen su existencia o creen que la Administración lo aplicará de oficio. Antes de pagar el próximo recibo conviene revisar las ayudas disponibles y sus plazos. Ahorrar más de 500 euros es posible en determinados municipios, pero no está garantizado para todos los jubilados. La clave está en consultar las normas locales y solicitar la bonificación correctamente.