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Miguel Saldaño ha explicado uno de esos detalles de los quirófanos que pasan desapercibidos para casi todos los pacientes: las esquinas suelen ser redondeadas. No es una cuestión estética ni de diseño moderno. La razón principal está relacionada con la higiene, porque cualquier rincón difícil de alcanzar puede convertirse en un punto donde se acumulen polvo, suciedad y microorganismos.

En una habitación convencional, la unión entre dos paredes y el suelo forma ángulos rectos donde resulta más complicado limpiar correctamente. En un quirófano, sin embargo, ese pequeño problema adquiere mucha más importancia. Allí se necesita reducir al máximo la presencia de contaminantes y facilitar que cada superficie pueda limpiarse y desinfectarse de una manera rápida, uniforme y repetible.

Las esquinas rectas complican la limpieza

Cuando una esquina es muy cerrada, las mopas, bayetas y otros sistemas de limpieza no siempre llegan perfectamente hasta el fondo. También pueden aparecer juntas, pequeñas grietas o zonas donde se acumulan partículas. Por eso los espacios quirúrgicos utilizan soluciones constructivas que eliminan tantos ángulos y discontinuidades como sea posible.

Las uniones redondeadas entre paredes y suelo permiten pasar los equipos de limpieza sin interrupciones y reducen los puntos difíciles de desinfectar. El mismo principio explica por qué en estas áreas se buscan superficies lisas, resistentes, poco porosas y fáciles de lavar. No se trata únicamente de que el quirófano parezca limpio, sino de que pueda mantenerse bajo unas condiciones higiénicas muy estrictas.

Todo el diseño intenta reducir puntos críticos

La arquitectura de un quirófano está condicionada por la necesidad de controlar la contaminación. Por eso también se presta atención a puertas, techos, revestimientos, sistemas de ventilación y materiales. Cuantas menos juntas, grietas, salientes o zonas inaccesibles existan, más sencillo resulta aplicar correctamente los protocolos de limpieza entre intervenciones y al finalizar cada jornada.

El detalle de las esquinas resume perfectamente esa filosofía. Una curva puede parecer insignificante, pero elimina uno de los lugares clásicos donde se concentra la suciedad. En un entorno donde una infección puede tener consecuencias graves, incluso decisiones arquitectónicas pequeñas adquieren importancia. Saldaño recuerda así que la seguridad dentro de un quirófano no depende únicamente del cirujano, del instrumental o de la esterilización. También empieza en la forma de construir la propia habitación: paredes fáciles de limpiar, superficies continuas y esquinas diseñadas para que ningún rincón quede fuera del proceso de desinfección.