Antonio Díaz, más conocido como El Mago Pop, ha construido una carrera marcada por los grandes escenarios, los espectáculos multitudinarios y una ambición que también se refleja en su vida privada. El ilusionista vive en una espectacular mansión de El Masnou, en el Maresme, valorada en más de 4 millones de euros y con alrededor de 1.200 metros cuadrados. Una propiedad a la altura de uno de los artistas catalanes con mayor proyección internacional.
La vivienda destaca por sus dimensiones y por un nivel de lujo difícil de pasar por alto. Cuenta con una gran piscina y amplios espacios exteriores, además de zonas pensadas para disfrutar de privacidad y tranquilidad. El Masnou le ofrece precisamente eso: cercanía con Barcelona, vistas al Mediterráneo y una vida mucho más discreta que la que tendría en pleno centro de la ciudad.
Una mansión enorme a pocos kilómetros de Barcelona
El Mago Pop ha elegido uno de los municipios más cotizados del Maresme para establecer su residencia. El Masnou combina el ambiente de localidad costera con una conexión rápida con Barcelona, algo especialmente útil para alguien cuya actividad profesional sigue muy vinculada a los grandes teatros de la capital catalana.

La propiedad refleja también el enorme éxito que ha acumulado durante los últimos años. Antonio Díaz no solo protagoniza uno de los espectáculos de magia más vistos, sino que también ejerce como productor y empresario teatral. Entre sus activos se encuentran diferentes salas, incluido el Teatre Victòria, convertido en uno de los grandes centros de su proyecto artístico.
Una vida privada mucho más discreta que sus espectáculos
Pese a la espectacularidad que caracteriza sus shows, su vida personal es mucho más reservada. Díaz vive solo y mantiene una relación muy estrecha con su familia. Es hijo de Nieves, sevillana, y Jesús, murciano, ya fallecido, y cuenta especialmente con el apoyo de sus dos hermanos mayores, un oftalmólogo y una fisioterapeuta.
Antes de convertirse en una estrella internacional, se formó en el Institut del Teatre y fue construyendo poco a poco una carrera que acabaría llevándolo mucho más allá de Catalunya. Su mansión de El Masnou representa ese salto. Más de 4 millones de euros, 1.200 metros cuadrados y una gran piscina conforman un refugio espectacular, pero situado en un entorno donde puede mantener la calma. Una combinación de lujo, privacidad y proximidad a Barcelona que encaja perfectamente con su estilo de vida.