Luis de la Fuente ha empezado a revisar con mucha más dureza determinadas actitudes dentro de la selección y dos nombres están ahora bajo especial vigilancia: Martín Zubimendi y Alejandro Grimaldo. Los dos fueron campeones del mundo, pero durante el torneo dejaron gestos de descontento por su falta de minutos que no gustaron nada al cuerpo técnico. De cara a las próximas convocatorias, su presencia ya no parece tan segura como antes.
El seleccionador quiere un grupo completamente comprometido, también cuando toca esperar desde el banquillo. Para De la Fuente, poner malas caras, exteriorizar frustración o transmitir malestar por no jugar puede alterar el equilibrio interno de una plantilla que necesita convivir durante muchas semanas bajo una presión enorme.
Zubimendi y Grimaldo están bajo observación
En el caso de Zubimendi, el problema no tiene que ver con su nivel futbolístico. Sigue siendo un centrocampista muy valorado, pero la competencia es altísima y no siempre tendrá garantizados los minutos que espera. De la Fuente quiere comprobar cómo responde cuando vuelve a quedar por detrás de otros perfiles en la jerarquía.

Con Grimaldo ocurre algo muy parecido. Su calidad ofensiva está fuera de duda, pero el seleccionador prioriza también la disciplina interna y la capacidad para aceptar decisiones difíciles sin generar ruido. Los gestos del Mundial han quedado apuntados y ahora cualquier episodio similar puede pesar mucho más.
Las próximas listas pueden traer sorpresas
De la Fuente no ha tomado todavía una decisión definitiva, pero ambos saben que están en una situación delicada. El seleccionador quiere evitar que el vestuario se divida entre titulares y suplentes descontentos, especialmente en un ciclo que apunta ya hacia la próxima Eurocopa. La competencia, además, no ayuda. España tiene alternativas de primer nivel en prácticamente todas las posiciones y eso permite al técnico ser mucho más exigente con el comportamiento.
Por eso, Zubimendi y Grimaldo tendrán que demostrar que aquella frustración quedó atrás. Si responden bien, todavía pueden seguir teniendo un papel importante. Si vuelven a mostrar gestos de rechazo por no jugar, De la Fuente puede optar por otros futbolistas. El mensaje es claro: en la selección no basta con tener nivel de campeón del mundo. También hay que aceptar las decisiones del entrenador y mantener el compromiso aunque el protagonismo sea menor del esperado.