Merendar puede parecer una comida secundaria, especialmente para quienes ya hacen desayuno, comida y cena. Sin embargo, en muchas personas mayores puede cumplir una función importante: evitar que pasen demasiadas horas sin comer y lleguen a la noche con cansancio, hambre excesiva o incluso con menos fuerza de la habitual.
Con la edad, el apetito puede disminuir y las comidas principales no siempre aportan suficiente energía o proteína. Si además la comida se hace temprano y la cena se retrasa, pueden acumularse muchas horas sin tomar nada. En esos casos, una merienda sencilla puede ayudar a repartir mejor la alimentación a lo largo del día.
No se trata de comer por comer
La merienda no tiene que convertirse en bollería, galletas o productos muy azucarados. Puede ser algo pequeño pero nutritivo, como un yogur natural, una pieza de fruta acompañada de unos frutos secos, una tostada con queso fresco o un vaso de leche.

El objetivo es evitar un vacío demasiado largo entre comida y cena. Esto puede ser especialmente útil en jubilados que comen poco, han perdido peso sin buscarlo o llegan al final del día con sensación de debilidad.
Repartir mejor puede ayudar más que comer grandes cantidades
En algunas personas mayores resulta más cómodo hacer varias ingestas pequeñas que intentar concentrar todo en dos o tres platos abundantes. Repartir mejor proteínas, hidratos y grasas saludables puede facilitar que se cubran las necesidades del día sin obligarse a comer grandes cantidades de una sola vez. También puede mejorar la cena. Llegar con un hambre intensa favorece comer demasiado rápido o elegir alimentos más pesados, mientras que llegar con energía suficiente permite hacer una comida nocturna más tranquila y equilibrada.
Eso no significa que todos los jubilados necesiten merendar. Si una persona mantiene bien su peso, tiene buen apetito y llega a la cena sin cansancio ni hambre excesiva, puede no hacer falta añadir otra ingesta. Pero cuando aparecen pérdida de peso, poca fuerza, falta de apetito o largos periodos sin comer, la merienda merece más atención de la que suele recibir. En esos casos, una pequeña comida a media tarde puede ser una herramienta sencilla para llegar a la noche con más energía y mantener una alimentación más regular.