Manu Guix ha hablado con enorme sinceridad sobre la muerte de su padre y sobre una ausencia que, pese al paso del tiempo, sigue formando parte de su vida. “La muerte de mi padre no la superaré nunca: es un dolor que no desaparece; sencillamente, te acostumbras a vivir con él”, explica. Una reflexión que resume cómo entiende un duelo que lleva acompañándole desde hace 25 años.
La música se ha convertido en una de sus principales formas de mantener vivo ese vínculo. Guix reconoce que cada vez que prepara un nuevo disco siente la necesidad de escribirle alguna canción. Ya van tres. Para él no es únicamente una cuestión artística, sino también emocional: componer sobre su padre le ayuda y lo vive como una forma de terapia.
Planoles es el lugar donde todavía se siente cerca de él
Una de esas canciones, “Més enllà dels estels”, nació en Planoles, el pueblo donde Guix veranea desde pequeño. La conexión familiar con este lugar viene de mucho antes, porque su padre también pasaba allí los veranos cuando era niño. Por eso lo describe como un auténtico refugio y uno de los espacios donde siente más presente su recuerdo.
“Cuando voy allí me siento muy conectado con él”, explica. Cantarle también forma parte de esa relación que mantiene con su memoria. Guix piensa ahora en todos los años que podrá interpretar esa canción sobre los escenarios y convertir cada actuación en una manera de recordar a su padre.
Hay un detalle de su memoria que todavía le impresiona
Pese a conservar tantos recuerdos, existe algo que le cuesta especialmente aceptar: está empezando a olvidar su voz. “Me cuesta mucho recordar su voz”, reconoce. Han pasado ya 25 años desde su muerte, lo que significa que Guix lleva más de la mitad de su vida sin su padre. Esa distancia temporal le resulta especialmente impactante. Puede recordar momentos, lugares y sensaciones, pero algunos detalles se van difuminando inevitablemente. La voz, precisamente uno de los elementos más personales de alguien, es uno de los que siente que está perdiendo.
Ahora existe además una circunstancia que vuelve ese recuerdo todavía más intenso. Guix está a punto de alcanzar la edad que tenía su padre cuando le diagnosticaron la enfermedad. Esa coincidencia le obliga a mirar de nuevo hacia aquella etapa desde una perspectiva distinta. La música, Planoles y los escenarios se han convertido así en formas de mantenerlo cerca. El dolor no ha desaparecido, pero Guix ha aprendido a convivir con él y a transformarlo en canciones.
