El mundo del tatuaje sigue rodeado de muchos tópicos, pero cada vez más profesionales demuestran que puede ser una salida laboral sólida, rentable y flexible si se hace bien. Hay tatuadores que han convertido su pasión en un trabajo estable y muy bien remunerado. Una de ellas es Lorena Marín (Lady Tattoo), tatuadora profesional: “Trabajo las horas que quiero y gano más de 4.000 euros en un mes”, en una entrevista al canal de Adrián G. Martín. 

Lorena lleva años en el sector y ha visto que el tatuaje ha pasado de ser algo marginal a una industria consolidada. Sin embargo, también advierte de los problemas que han aparecido con su popularización.

Un sector agradecido si haces bien las cosas

Según cuenta, el tatuaje es un trabajo muy agradecido cuando se hace con profesionalidad. “Si trabajas bien, el cliente vuelve y te recomienda”. Esa fidelización es lo que permite mantener una agenda llena y precios justos, sin necesidad de competir a la baja.

Proceso tatuaje / EFE

En temporada alta, Lorena asegura que puede superar los 4.000 euros mensuales sin dificultad. Además, lo hace trabajando menos de 30 horas a la semana. Lo que le permite trabajar a gusto y no quemarse. La organización del tiempo y la selección de proyectos son fundamentales para mantener ese equilibrio y hacer un buen trabajo que deje satisfecho al cliente.

El problema de la competencia barata

Por otro lado, Lorena alerta de un fenómeno cada vez más habitual como lo es la entrada masiva de gente dispuesta a tatuar por muy poco dinero. “Hay mucha competencia, pero no toda es buena”, afirma. Para ella, el problema no es que haya más tatuadores, sino que muchos rebajan precios sin ofrecer calidad ni seguridad. Esta situación precariza el sector. Sin embargo, también cree que el tiempo pone a cada uno en su sitio, porque esos trabajos no suelen ser de la misma calidad.

Otro de los grandes atractivos del sector es la libertad. Ella decide su horario, sus días libres y el tipo de trabajos que acepta. Esa autonomía es, para Lorena, uno de los mayores lujos de su profesión. Así pues, el tatuaje puede ser una profesión muy rentable, pero no es para cualquiera. Requiere talento, disciplina y saber decir no. En el caso de Lorena Marín, el resultado es libertad horaria, ingresos altos y la satisfacción de vivir de lo que le apasiona.