Las comunidades de propietarios se sostienen gracias al pago periódico de las cuotas que abonan los vecinos para cubrir gastos comunes como limpieza, mantenimiento, ascensor o suministros. Sin embargo, no siempre todos los propietarios cumplen con sus obligaciones. En estos casos, la Ley de Propiedad Horizontal establece un límite temporal importante: si la comunidad no reclama judicialmente la deuda en cinco años, esta prescribe y deja de poder exigirse legalmente.

Qué dice la Ley de Propiedad Horizontal

La Ley de Propiedad Horizontal (LPH) regula la convivencia, derechos y obligaciones dentro de las comunidades de vecinos en España. Entre sus principios básicos se encuentra la obligación de todos los propietarios de contribuir a los gastos comunes según su cuota de participación, independientemente de si utilizan o no determinados servicios.

Cuando un vecino deja de pagar, la comunidad puede reclamar la deuda mediante procedimientos judiciales, normalmente a través del proceso monitorio, un mecanismo ágil para reclamar cantidades pendientes. Sin embargo, estas reclamaciones están sujetas a los plazos generales de prescripción establecidos en el Código Civil.

Desde la reforma de 2015, el plazo general para reclamar deudas personales es de cinco años. Esto significa que si la comunidad no inicia acciones legales dentro de ese periodo, la deuda prescribe, quedando anulada a efectos legales. En la práctica, el vecino moroso ya no estará obligado a pagar esas cantidades, aunque la deuda haya existido.

Propiedad Horizontal
Propiedad Horizontal

Consecuencias y desventajas reales de la prescripción

Aunque la prescripción busca aportar seguridad jurídica y evitar reclamaciones indefinidas en el tiempo, en el ámbito de las comunidades de propietarios puede generar importantes problemas prácticos. La principal desventaja es que el resto de vecinos acaba asumiendo indirectamente el coste de los impagos, ya que los gastos comunes deben seguir cubriéndose.

Entre las consecuencias más habituales destacan:

Desequilibrio económico en la comunidad, especialmente en fincas pequeñas donde uno o dos impagos pueden afectar seriamente al presupuesto anual.

Aumento de cuotas para el resto de propietarios, que deben compensar el dinero no abonado.

Conflictos vecinales, al percibirse una sensación de injusticia cuando un moroso evita el pago por el paso del tiempo.

Falta de diligencia en la gestión, ya que algunas comunidades retrasan las reclamaciones por desconocimiento o falta de asesoramiento.

Además, la prescripción no elimina el problema de fondo: la comunidad pierde la posibilidad legal de reclamar, pero el perjuicio económico ya se ha producido.

Reunión comunidad de vecinos
Reunión comunidad de vecinos

Por ello, los administradores de fincas y expertos legales insisten en la importancia de actuar con rapidez ante los primeros impagos, iniciando reclamaciones dentro del plazo legal. La Ley de Propiedad Horizontal ofrece herramientas para proteger a la comunidad, pero su eficacia depende en gran medida de la rapidez y la correcta gestión de los vecinos y sus representantes.