Lamine Yamal, a sus padres: “Si queréis que trabaje estáis jodidos, si queréis que sea futbolista, tranquilos"

Lamine Yamal ya es uno de los jugadores más famosos en todo el planeta, con tan solo 19 años. Su historia es la de un chico totalmente normal, con una familia muy humilde, que consiguió llegar a la élite a base de esfuerzo, paciencia y talento. Y sus inicios no fueron para nada sencillos, como él mismo ha explicado, ya que no era precisamente el mejor estudiante de la clase. Y así de contundente se mostró en una conversación con sus padres, que ha desvelado recientemente.

Porque ha explicado que desde bien pequeño tenía claro que su sueño era el de llegar a ser futbolista profesional, y que haría todo lo posible para conseguirlo. Un sueño que comenzó a hacerse realidad en el momento en el cual el Barça le reclutó, cuando todavía tenía siete años. Pero su madre, Sheila Ebana, siempre le insistió para que no abandonara sus estudios, pues consideraba que era una obligación compaginar ambas responsabilidades.

Lamine Yamal i Sheila Ebana   Instagram
Sheila Ebana

“Me hubiera gustado estudiar, pero creo que no estoy hecho para eso. Les dije a mis padres: ‘Si de vosotros depende que yo trabaje, estamos jodidos. Pero si vosotros queréis que sea futbolista, tranquilos, porque voy a ser futbolista’. Mi madre me decía que no iba a jugar si no estudiaba. Hubo un momento que estaba en la Masia y la llamé. Le dije: ‘Mamá, voy a ir al cole, pero no voy a hacer nada. Voy a prepararme para entrenar por la tarde’”, fueron las palabras del atacante de 19 años.

Una anécdota que ahora recuerda con un tono nostálgico y humorístico, viendo el excelente resultado que le dio su apuesta por la pelota. Pero esto no significa que se librara de las reprimendas de su madre, incluso cuando ya había podido disputar su primer partido con el primer equipo. “No le convencí, me echó la bronca todos los días. Hasta cuando debuté también me echó la bronca porque tenía que estudiar y no estaba estudiando. Le recomiendo a la gente que no haga lo que yo, porque perfectamente podía no haber pasado que fuera futbolista”, sentenció Lamine, enviando una advertencia a los niños que ahora buscan seguir su ejemplo.

Lamine quiso dedicar su tiempo y su energía al fútbol, y no le salió mal. Pero es evidente que es una excepción, y que no todos nacieron con el mismo don.