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Lamine Yamal ha hablado sobre el dinero desde una perspectiva muy alejada de la vida que tiene actualmente como estrella del Barça. El extremo recuerda que en su casa no siempre sobraban los recursos y que incluso cosas aparentemente normales durante la infancia exigían un esfuerzo económico importante. Jugar al fútbol, desplazarse o recibir regalos no eran gestos automáticos para su familia.

“Si no tienes dinero es muy difícil hacer que tu hijo juegue al fútbol”, ha explicado. También recordó que cuando llegan los Reyes Magos sucede algo parecido: sin recursos, cumplir las ilusiones de un niño resulta mucho más complicado. Ahora, con distancia, entiende mejor todo lo que hicieron sus padres para que pudiera disfrutar de esas experiencias.

Sus padres consiguieron que no notara todas las dificultades

Lamine creció viendo cómo su familia hacía sacrificios para sostener una vida que desde fuera podía parecer completamente normal. Él pudo jugar, entrenar y seguir desarrollando su talento, pero detrás había desplazamientos, material, horarios y gastos que alguien debía asumir. Lo mismo ocurría con los regalos, las celebraciones y otras pequeñas cosas que forman parte de la infancia.

Lamine Yamal Instagram

Por eso insiste en que nunca podrá devolver completamente lo recibido. Sus padres consiguieron protegerlo de muchas preocupaciones económicas y permitieron que siguiera siendo un niño. Con el tiempo ha entendido que aquello no era gratuito ni sencillo, sino el resultado de decisiones, renuncias y esfuerzos que entonces no tenía capacidad para valorar.

El dinero cambió, pero el recuerdo sigue presente

Hoy Lamine vive una realidad completamente distinta. Su carrera le ha proporcionado estabilidad económica y capacidad para ayudar a su familia, pero no quiere olvidar de dónde viene. La experiencia le sirve para relativizar el éxito y entender que muchas oportunidades dependen también de disponer de unos recursos mínimos para poder aprovecharlas.

Su reflexión va más allá del fútbol. Un niño con talento puede necesitar botas, transporte, cuotas, alimentación o tiempo de sus padres para competir. Del mismo modo, algo tan cotidiano como recibir un regalo en Reyes puede convertirse en una preocupación cuando el dinero no alcanza. Lamine tuvo ambas cosas y ahora sabe el esfuerzo que hubo detrás. “Jugué al fútbol. Tuve regalos en Reyes”, recuerda. Para él, esa deuda emocional no se paga con contratos ni con fama. Se devuelve cuidando a quienes estuvieron cuando no había garantías y recordando que su camino empezó mucho antes de que llegaran los millones.