En Japón existe desde hace siglos un sistema doméstico tan sencillo como ingenioso para combatir el frío sin necesidad de calefacción central ni estufas de alto consumo. Se llama kotatsu, y en los últimos años se ha convertido en una de las soluciones más comentadas cuando se habla de ahorro energético en el hogar.

El concepto es muy diferente al de los sistemas occidentales de calefacción. En lugar de calentar todo el aire de la casa, el kotatsu se centra en calentar directamente a las personas, lo que reduce enormemente el gasto energético al centrarlo mucho más en un objetivo. Este método tradicional sigue utilizándose en millones de hogares japoneses durante el invierno, cuando el frío es más fuerte.

Una mesa, una manta y una fuente de calor

El funcionamiento del kotatsu es sorprendentemente simple. El sistema se compone de una mesa baja, una manta gruesa que cubre toda la estructura y una fuente de calor colocada en la parte inferior. Antiguamente el calor procedía de brasas o carbón, pero en las versiones modernas suele ser un pequeño calentador eléctrico integrado debajo de la mesa.

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La manta atrapa el calor generado debajo de la mesa, creando un pequeño espacio cálido. Las personas se sientan alrededor e introducen las piernas bajo la manta, lo que permite mantener el cuerpo caliente sin necesidad de elevar la temperatura de toda la habitación. Este diseño concentra el calor en un espacio muy reducido, por lo que el consumo energético es mucho menor que el de radiadores o sistemas de calefacción tradicionales.

Una solución eficiente y también cultural

Más allá de su función práctica, el kotatsu forma parte de la vida cotidiana en Japón. Durante el invierno, las familias suelen reunirse alrededor de esta mesa para comer, ver la televisión o simplemente conversar. El sistema crea un ambiente muy acogedor y fomenta la convivencia, algo que explica por qué sigue siendo tan popular incluso en hogares modernos.

En los últimos años el kotatsu se ha hecho viral en redes sociales y ha despertado interés fuera de Japón, especialmente en países donde el coste de la energía ha aumentado considerablemente. La razón es que ofrece calor localizado, bajo consumo eléctrico y una instalación muy simple. Un método tradicional que demuestra que, a veces, las soluciones más eficaces para el frío no pasan por sistemas complejos, sino por ideas prácticas que llevan siglos funcionando.