Karlos Arguiñano no tiene ninguna prisa por retirarse. Después de casi cuatro décadas delante de las cámaras, el cocinero sigue disfrutando de su trabajo y reconoce que la jubilación todavía no tiene una fecha cerrada. A punto de cumplir 78 años, mantiene intacta la energía con la que se ha convertido en uno de los rostros más reconocibles de la televisión española.
“He pensado que llevo 38 años en televisión, voy a cumplir 78 años de edad en septiembre… Igual cuando cumpla 80. Pero si estoy como estoy ahora, igual voy a por los 81”, explicaba el chef al hablar de su futuro. Su planteamiento es sencillo, pues mientras conserve la salud, las ganas y la ilusión por seguir cocinando, no ve motivos para abandonar.
Arguiñano no quiere ponerse una fecha definitiva
La idea de jubilarse a los 80 años aparece como una posibilidad, pero ni siquiera él la considera cerrada. Arguiñano sabe que su trabajo tiene una exigencia diaria, aunque también reconoce que la cocina y la televisión forman parte de su vida desde hace demasiado tiempo como para cortar de golpe.

Su relación con los espectadores ha sido constante durante décadas. Debutó en televisión en 1989 en el País Vasco y, desde entonces, ha mantenido un estilo muy reconocible basado en recetas sencillas, humor y cercanía. Esa continuidad explica por qué para él retirarse no es únicamente dejar un empleo, sino cerrar una etapa personal enorme.
Joseba Arguiñano aparece como el relevo natural
Cuando llegue ese momento, todo apunta a que su hijo Joseba tendrá un papel importante en la continuidad del formato. También cocinero y habitual en televisión, representa una transición natural dentro de una familia profundamente vinculada a la gastronomía. Karlos, sin embargo, todavía no parece dispuesto a entregar el testigo. Su prioridad es valorar cómo se encuentra cada año y decidir sin presión. Si llega a los 80 con la misma energía que tiene ahora, no descarta seguir un poco más.
La jubilación, por tanto, no será una cuestión de calendario, sino de sensaciones. Arguiñano lo resume con naturalidad: podría dejarlo a los 80, pero también continuar hasta los 81 si el cuerpo y las ganas acompañan. Después de 38 años en televisión, sigue sin ver el final como algo urgente.