La Declaración de la Renta es uno de los momentos clave del año para millones de contribuyentes, especialmente para jubilados que buscan optimizar al máximo sus ingresos. En este contexto, hay una ventaja fiscal que muchos desconocen y que puede marcar una diferencia importante en el resultado final como lo es el mínimo por descendiente.

Y es que Hacienda permite aplicar este beneficio incluso en situaciones familiares muy habituales, como cuando padres o abuelos conviven con sus hijos.

Hacienda permite reducir el IRPF con el mínimo por descendiente

El llamado mínimo por descendiente no es una ayuda directa que se cobre, sino una reducción de la base imponible del IRPF. Así pues, cuanto menor es la base, menor es el impuesto a pagar. Para el primer hijo, este mínimo es de 2.400 euros. A partir de ahí, aumenta progresivamente: 2.700 euros para el segundo, 4.000 para el tercero y 4.500 para el cuarto y siguientes.

HACIENDA

Además, existe un extra de 2.800 euros si el descendiente es menor de tres años, lo que incrementa todavía más el beneficio fiscal. Aunque estas cantidades no se reciben directamente, su impacto es muy real. Dependiendo del tipo impositivo, el ahorro puede traducirse en cientos o incluso miles de euros.

Como se puede alcanzar un ahorro de hasta 2.400 euros

La clave está en como afecta este mínimo al cálculo del impuesto. Pues, al reducir la base imponible, se paga menos IRPF o incluso se puede pasar de una declaración a pagar a una a devolver. En tipos marginales habituales, el ahorro real del mínimo de 2.400 euros puede situarse entre 700 y 900 euros aproximadamente. Sin embargo, al combinarlo con otras deducciones, el beneficio total puede superar fácilmente los 2.000 o incluso 2.400 euros. Para poder aplicarlo, es necesario cumplir ciertos requisitos. El hijo debe convivir con el contribuyente al menos medio año, tener menos de 25 años, no superar los 8.000 euros de ingresos y no presentar declaración con rentas superiores a 1.800 euros.

El mensaje de Hacienda es que conviene revisar bien la situación familiar puede marcar una gran diferencia en la Renta.  Porque en muchos casos, este tipo de beneficios fiscales pasan desapercibidos. Y aprovecharlos correctamente puede suponer un ahorro considerable sin necesidad de hacer ningún trámite adicional complejo.