Algunos ayuntamientos españoles ofrecen bonificaciones de hasta el 90 % en el IBI para personas jubiladas o pensionistas con rentas bajas. Se trata de una medida municipal, no estatal, por lo que depende del criterio de cada consistorio y no se concede automáticamente: hay que solicitarla expresamente. El objetivo es aliviar la carga fiscal de quienes viven con pensiones reducidas, especialmente en ciudades donde el impuesto sobre bienes inmuebles es elevado.
A pesar de su relevancia, la mayoría de jubilados ni siquiera saben que existe esta reducción. La información no se comunica de manera correcta, y muchos desconoce los requisitos específicos de su municipio, que pueden incluir ingresos máximos, valor catastral de la vivienda, residencia habitual y estar al corriente de pagos. Esto genera que una gran parte de las personas mayores no accedan a un ahorro que puede ser muy significativo.
Una bonificación que requiere iniciativa
Solicitar la reducción exige presentar documentación como certificados de pensión, declaración de la renta, certificado de empadronamiento y papeles del inmueble. Para muchos jubilados, este trámite puede resultar complicado y desmotivador, por lo que la medida queda muchas veces sin efecto. Además, en algunos casos es necesario renovarla periódicamente, y si no se hace, el beneficio desaparece.

El desconocimiento y la burocracia se combinan para que pocos reclamen esta ventaja. Incluso en municipios donde sí se contempla, como Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Zaragoza o Sevilla, no todos los vecinos cumplen los requisitos, y en provincias con varios municipios la situación puede ser muy desigual. Esto significa que jubilados con necesidades similares pueden tener tratamientos completamente distintos según dónde vivan.
Cuánto podrían ahorrar los jubilados
El impacto económico de esta bonificación puede ser enorme para alguien con pensión mínima. Por ejemplo, un IBI anual de 450 € con una reducción del 90 % se traduce en pagar solo 45 €, lo que supone un ahorro de 405 € al año. Para muchas personas mayores, este dinero puede marcar la diferencia en su economía cotidiana, permitiéndoles cubrir otros gastos básicos.
La clave está en informarse y conocer si tu municipio aplica la reducción, reunir la documentación necesaria y presentar la solicitud a tiempo. Aquellos que lo hagan podrán beneficiarse de un alivio fiscal considerable, algo que actualmente muchos jubilados dejan escapar por desconocimiento o por la complejidad de los trámites.