Con la jubilación suelen llegar varios problemas de salud que años atrás uno ni se imagibana que tendría. Entre ellos está la salud bucodental. Para muchos jubilados, ponerse una prótesis dental supone un gasto imposible de asumir con una pensión ajustada, especialmente cuando estos tratamientos no forman parte de la cobertura general de la Seguridad Social y hay que ponerlo todo del bolsillo.

Y es que, aunque suele pasar desapercibido, existe una ayuda pública pensada precisamente para este problema. No es una prestación nueva ni excepcional, pero sí una de las más desconocidas entre las personas mayores, a pesar de que puede cubrir una parte muy importante del coste de las prótesis dentales que tantos quebraderos de cabeza provocan.

Una ayuda sanitaria poco conocida entre los jubilados

Esta prestación no depende de un único organismo estatal, sino que está gestionada por los servicios de salud de las comunidades autónomas. Prácticamente todas las regiones cuentan con algún tipo de programa de asistencia dental dirigido a pensionistas y personas mayores con ingresos justos. El objetivo es evitar que el coste de una prótesis deje a un jubilado sin una función tan básica como lo es masticar. Por eso, estas ayudas están pensadas para personas con pensiones bajas o en situación de vulnerabilidad. Es decir, casos donde un imprevisto lo cambia todo.

jubilado archivo europa press
jubilado archivo europa press

En muchos casos, la cobertura económica no es menor. Dependiendo del territorio y de la situación personal del beneficiario, la ayuda puede llegar a financiar una parte muy elevada del tratamiento, algo que marca la diferencia para quienes no podrían afrontarlo por su cuenta.

Qué tipo de prótesis suelen entrar en estas ayudas

Aunque cada comunidad establece sus propios criterios, lo habitual es que estas prestaciones cubran las prótesis dentales más necesarias desde el punto de vista funcional. No hablamos de caprichos, son tratamientos esenciales para la calidad de vida de nuestros mayores. Entre los tratamientos que suelen incluirse están las prótesis completas, las prótesis parciales y la reparación o sustitución de prótesis antiguas.

En términos económicos, la ayuda puede suponer una cobertura muy importante. En muchas comunidades se financian entre 300 y 400 euros en prótesis parciales y entre 600 y 800 euros en prótesis completas. En casos de especial vulnerabilidad, la cobertura puede alcanzar hasta el 80% del coste total.

Teniendo en cuenta que una prótesis puede costar entre 600 y 1.200 euros, el impacto de esta ayuda es claro, ya que para muchos jubilados, marca la diferencia entre poder acceder a un tratamiento necesario o renunciar a él durante años. Así pues, más allá de pensiones y ayudas económicas directas, este tipo de prestaciones sanitarias reflejan una realidad poco visible: que la salud bucodental sigue siendo uno de los grandes olvidados de la jubilación, pese a su enorme importancia en el día a día.