Llegar a fin de mes se ha convertido en un auténtico reto para muchos pensionistas en España. El aumento del precio de los alimentos, la energía y los productos básicos está golpeando especialmente a quienes viven con pensiones bajas. En los barrios más humildes, esta realidad se refleja en escenas cotidianas que muestran hasta qué punto el presupuesto mensual obliga a ajustar cada compra.
Es lo que cuenta un jubilado del barrio de Torreblanca, en Sevilla, que vive con una pensión de unos 800 euros al mes. Su testimonio resume las dificultades que enfrentan muchos mayores cuando acuden al mercado o al supermercado y tienen que decidir lo que comerán durante la semana.
“No puedo comprar un kilo de pescado”
El pensionista explica que cada compra se ha convertido en un ejercicio constante de cálculo. “No puedo comprar un kilo de pescado, eso no se le hace a un pensionista”, afirma con resignación.

En lugar de comprar la cantidad habitual, reconoce que tiene que reducir al máximo lo que lleva a casa. “Compro medio kilo porque el kilo ya no lo puedes pagar”, explica. Para él, esta situación refleja cómo el coste de productos básicos ha subido por encima de lo que permiten muchas pensiones. El jubilado cuenta que intenta elegir siempre lo más barato del mostrador para poder estirar el dinero durante todo el mes. Aun así, reconoce que muchas veces resulta complicado.
Vivir con apenas 800 euros al mes
Con una pensión de 800 euros, el margen económico es muy reducido. Tras pagar gastos básicos como la vivienda, la electricidad o la compra diaria, apenas queda dinero para otros imprevistos. Por eso asegura que cada mes tiene que hacer malabares para poder organizar el presupuesto. En su caso, reducir las cantidades de comida o elegir productos más económicos se ha convertido en una estrategia habitual para poder llegar a final de mes.
Situaciones como esta reflejan la preocupación creciente entre muchos pensionistas con ingresos bajos. Aunque el sistema público de pensiones gestionado por la Seguridad Social ha aplicado revalorizaciones en los últimos años, muchos mayores consideran que el aumento de precios ha avanzado más rápido que sus ingresos. El resultado es que, en barrios como Torreblanca y en muchas otras zonas del país, cada compra diaria se convierte en una decisión medida al céntimo. Así pues, para algunos pensionistas, incluso comprar un kilo de pescado ha dejado de ser algo al alcance de su bolsillo.