Las guarderías infantiles son un recurso ampliamente utilizado en las sociedades contemporáneas, especialmente en contextos urbanos donde la incorporación de ambos progenitores al mercado laboral es habitual. Sin embargo, el psicólogo infantil José Luis Marín ha planteado una crítica contundente y provocadora: considera que las guarderías son “una invención para dejar a los niños”, una construcción social que responde más a la necesidad de los adultos que al interés del propio niño. Según Marín, este recurso no cumple con la función de socialización que popularmente se les atribuye, sino que se ha normalizado para aliviar la carga de responsabilidad de los padres frente a las exigencias laborales y sociales.

¿Socializan los niños en la guardería?

En el vídeo viral de Formación Psicoterapia, Marín pone en cuestión la idea de que los niños socializan jugando en la guardería. Señala que, especialmente en los primeros años de vida, los bebés y niños pequeños no están biológica ni psicológicamente preparados para establecer relaciones sociales complejas con otros niños, del mismo modo que lo hacen con sus cuidadores primarios. En su opinión, la interacción entre ellos en estos contextos tiene más que ver con conductas superficiales de juego compartido que con una socialización emocional profunda. Los niños pueden estar físicamente juntos, pero eso no garantiza que estén realmente socializando de manera significativa.

Guarderia Archivo
Guardería Archivo

Para Marín, parte de este mito se sostiene porque los padres necesitan justificar externamente la decisión de dejar a sus hijos en espacios colectivos: racionalizan el “abandono” (en términos emocionales) pensando que es “por su bien”. Este convencimiento, según él, ha sido aceptado socialmente sin cuestionar si realmente favorece el desarrollo emocional o afectivo del niño.

El papel real de las guarderías en educación y socialización

Desde una perspectiva más amplia, la literatura sobre guarderías y desarrollo infantil reconoce que estos centros pueden ofrecer oportunidades de interacción social, pero la calidad del cuidado es fundamental. Por ejemplo, investigaciones psicopedagógicas señalan que la presencia de cuidadores sensibles, estables y cariñosos es clave para que los niños desarrollen habilidades socioemocionales; sin esto, los beneficios pueden ser limitados o incluso contrarios a lo esperado.

GUARDERIA ILEGAL
GUARDERÍA ILEGAL

Los defensores de las guarderías argumentan que, bien gestionadas, pueden fomentar la resiliencia emocional, promover el lenguaje y ayudar a los niños a adaptarse a entornos estructurados fuera del hogar. Pero también se reconoce que no sustituye el vínculo afectivo primario entre el niño y sus cuidadores principales. La socialización en la infancia es un proceso complejo que va más allá de la interacción entre pares: incluye la construcción de vínculos seguros, la regulación emocional y el aprendizaje contextualizado en relaciones significativas.

Reflexión final de José Luis Marín

Las palabras de José Luis Marín invitan a reflexionar sobre una práctica muy extendida: si bien las guarderías responden a necesidades reales de cuidado en sociedades modernas, no siempre cumplen con la función de socialización profunda que se les atribuye. Su efectividad depende en gran medida del enfoque pedagógico, la calidad de las interacciones y la comprensión de que socializar no es simplemente jugar en grupo, sino aprender a relacionarse dentro de vínculos seguros y estables.