El psicólogo José Capote lanza una reflexión que genera debate: afirma que cuando alguien simplemente declara “quiero dejar de fumar”, eso no es suficiente para que él pueda ayudarles a abandonar el tabaco de forma sostenible. Aunque no podemos reproducir literalmente el contenido del vídeo enlazado, su argumento se basa en un principio básico de la psicología del comportamiento: el cambio efectivo requiere más que una intención; exige motivación activa, compromiso y estrategias estructuradas.

El problema del tabaco en España

El tabaquismo sigue siendo un problema importante de salud pública en España. Según datos recientes del Ministerio de Sanidad, el 22 % de la población mayor de 15 años fuma a diario, mientras que alrededor de un 2 % lo hace ocasionalmente, y el resto son exfumadores o no fumadores. Esto supone más de 8,6 millones de personas mayores de 15 años que fuman con regularidad en el país.

El consumo varía por franjas de edad: entre los adultos jóvenes de 15 a 24 años el porcentaje ronda el 15 %, mientras que en personas de 25 a 34 años este porcentaje aumenta hasta el 26 %, y se mantiene alrededor del 24 % en edades intermedias. Aunque se observa una tendencia general a la baja en fumadores diarios en los últimos años, el tabaquismo sigue afectando a una parte significativa de la población y representa una carga importante para la salud pública.

 

Las cifras también muestran diferencias de género: los hombres tienden a fumar más que las mujeres, y las tasas de consumo disminuyen con la edad, siendo mucho más bajas entre mayores de 65 años.

Consecuencias nocivas del tabaco

Los médicos advierten que el tabaco es una de las principales causas de enfermedad y muerte evitable en España y en el mundo. El consumo prolongado está directamente asociado con un mayor riesgo de cáncer de pulmón, enfermedades cardiovasculares, bronquitis crónica, enfisema y otros problemas respiratorios graves. Además, la exposición al humo ajeno perjudica a los no fumadores, especialmente a niños y personas vulnerables.

Director general OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus / Europa Press
Director general OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus / Europa Press

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el tabaco causa más de 8 millones de muertes cada año a nivel global, incluyendo muertes por exposición pasiva. Aunque la mayoría se concentra entre fumadores activos, millones de no fumadores también sufren los efectos del humo ajeno.

Cómo pueden ayudar los expertos

Los profesionales de la salud y psicólogos especializados en adicciones pueden ayudar a los fumadores que están realmente comprometidos con dejar el hábito, mediante estrategias como:

  • Evaluaciones individuales del patrón de consumo y motivación.

  • Terapias conductuales para identificar y modificar los desencadenantes del hábito.

  • Planes personalizados de abandono, que pueden incluir asesoramiento conductual, apoyo en grupo o terapias de reemplazo de nicotina.

  • Seguimiento continuado para mantener la abstinencia y manejar recaídas.

Estas intervenciones han demostrado ser más eficaces que intentar dejar el tabaco en solitario o basándose solo en la voluntad momentánea.

Por qué José Capote sostiene que no puede ayudar con solo querer dejarlo

Según la perspectiva de José Capote, dejar de fumar no se reduce a una frase o deseo pasajero. Para que un profesional pueda ayudar, el paciente debe:

  • Tener una motivación clara y sostenida para cambiar.

  • Estar dispuesto a seguir un plan estructurado y comprometerse con las herramientas del tratamiento.

  • Reconocer que el tabaco es una adicción física y psicológica, no solo un hábito que se abandona con fuerza de voluntad.

Decir “quiero dejar de fumar” es un primer paso, pero sin un compromiso activo y acciones concretas, incluso el mejor apoyo profesional puede no ser eficaz. Los expertos insisten en que el proceso de dejar el tabaco es un cambio profundo que requiere tiempo, apoyo y estrategias adaptadas a cada persona. Esto es lo que, según Capote, realmente permite avanzar hacia una vida sin tabaco.