El calor nocturno obliga a cambiar la forma de ventilar la casa. Jorge Ángel, enfermero y divulgador, recomienda una combinación sencilla para conseguir una habitación más fresca antes de dormir: abrir las ventanas cuando la temperatura exterior baja y pulverizar agua en el ambiente. No es un sustituto del aire acondicionado, pero sí una fórmula práctica para reducir la sensación de bochorno sin disparar consumo.
La clave está en no abrir a cualquier hora. Durante el día, cuando el sol golpea con fuerza, conviene mantener persianas y ventanas cerradas para evitar que entre más calor. Por la noche, el aire exterior suele ser más fresco que el interior. Ahí es cuando abrir ventanas, si se puede generar ventilación cruzada, ayuda a expulsar el calor acumulado.
Ventilar cuando baja la temperatura
La ventilación cruzada consiste en abrir ventanas en puntos opuestos de la casa para crear una corriente natural. Ese movimiento renueva el aire, reduce la sensación de encierro y permite que la habitación pierda parte del calor que han acumulado paredes, suelo, muebles y textiles durante el día. No hace falta dejar todo abierto, pero sí permitir que circule.
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Jorge Ángel insiste en que respirar un aire más limpio y renovado también mejora el descanso. Una habitación cerrada durante horas puede resultar más pesada, sobre todo si duermen dos personas o si el calor ha sido intenso. Por eso recomienda aprovechar la noche para abrir persianas y ventanas antes de acostarse.
Pulverizar agua ayuda al confort
El segundo gesto es pulverizar agua en la habitación. No se trata de empapar cortinas, paredes o colchones, sino de rociar ligeramente el ambiente con un spray, mejor con agua fría. Ese aporte de humedad puede ayudar a rebajar la sensación térmica, especialmente cuando el aire está seco y el ventilador solo mueve calor. La combinación funciona porque une dos efectos: renovación del aire y sensación de frescor. Primero se expulsa el calor acumulado con la ventilación nocturna y después se refresca el ambiente con agua pulverizada. Si además se apagan luces innecesarias y se usan bombillas LED, la casa llega mejor a la noche.
La recomendación tiene un límite. En zonas húmedas, pulverizar demasiada agua puede aumentar el bochorno, y si hay mosquitos o ruido exterior quizá no convenga dejar ventanas abiertas. Aun así, bien aplicada, la fórmula es sencilla: cerrar durante el día, ventilar cuando refresca y usar el pulverizador con moderación.