Durante años, los compradores de vivienda se enfrentaban a la obligación de aportar al menos un 20% de entrada para acceder a una hipoteca. Sin embargo, según explica Javier Solis, gestor inmobiliario, esta situación está cambiando. Cada vez más entidades bancarias ofrecen préstamos del 90% e incluso del 100% del valor de la vivienda, gracias a nuevos avales públicos y productos específicos dirigidos a jóvenes y personas con ingresos estables.
La principal consecuencia de esta evolución es que más ciudadanos pueden acceder a su primera vivienda sin tener ahorrada la clásica entrada del 20%, un requisito que hasta hace poco era casi ineludible. Esta flexibilización está impulsando la compra de vivienda y favoreciendo la incorporación de nuevos perfiles al mercado inmobiliario.
Avales públicos y programas del Estado
El primer motivo que explica este cambio son los avales públicos del Estado. Programas como los del ICO permiten a los bancos conceder hipotecas sin entrada, porque el Estado garantiza una parte del préstamo. Estos avales se dirigen principalmente a jóvenes menores de 35 años, familias con hijos a cargo y personas con ingresos limitados, facilitando que puedan acceder a la vivienda habitual sin disponer de ahorros previos elevados.

Además de los avales, algunas entidades financieras están diseñando productos hipotecarios específicos para estos colectivos. Se trata de hipotecas al 90% o 100% que incluyen condiciones adaptadas a su perfil, como plazos más largos o tipos de interés competitivos. Esto permite que los compradores puedan entrar al mercado sin asumir riesgos excesivos ni comprometer su estabilidad financiera.
Ventajas y riesgos de las hipotecas sin entrada
Para los compradores, la principal ventaja es evidente: no necesitan acumular grandes ahorros para acceder a una vivienda. Esto acelera la decisión de compra y permite aprovechar oportunidades en un mercado en el que los precios de los pisos siguen siendo altos en muchas ciudades. Además, los avales públicos reducen el riesgo percibido por los bancos, lo que se traduce en mejores condiciones para los clientes.
No obstante, los expertos recuerdan que estas hipotecas sin entrada también implican compromisos a largo plazo y que los compradores deben evaluar su capacidad de pago. Mantener una planificación financiera adecuada sigue siendo fundamental para evitar problemas futuros y cumplir con los plazos de amortización.
Así pues, gracias a los avales públicos y los productos específicos de las entidades bancarias, ya no es obligatorio aportar el 20% de entrada para acceder a una hipoteca. Esto abre nuevas oportunidades para jóvenes, familias y personas con ingresos limitados que desean comprar su primera vivienda y entrar en el mercado inmobiliario con condiciones más accesibles.