Javier Rumbo, experto en finanzas personales, advierte sobre uno de los gastos más comunes y a la vez más arriesgados como la compra de un coche. Según Rumbo, muchos trabajadores toman decisiones sin medir realmente el impacto en su economía mensual, y eso puede comprometer la salud financiera a largo plazo. Comprar un vehículo no es solo cuestión de gusto o necesidad; también implica calcular qué se puede pagar sin poner en riesgo los ahorros y los gastos esenciales.

La regla de oro que comparte Javier Rumbo es clara: nunca gastar más del 20% del salario en la adquisición de un coche. Igual que los bancos imponen un máximo del 33% de los ingresos para hipotecas, el experto considera que un vehículo no debe superar esta proporción sobre el sueldo mensual. Superar este límite puede dejar al trabajador sin colchones de seguridad, explica Rumbo, y comprometer otros objetivos financieros importantes.

Cómo calcular cuánto puedes gastar en un coche

El primer paso para no equivocarse, según Javier Rumbo, es hacer un análisis realista del presupuesto mensual. Esto incluye no solo el precio del coche, sino también los gastos asociados: seguro, mantenimiento, combustible e impuestos. Solo así se puede garantizar que el 20% destinado al coche no afecte a otros compromisos ni reduzca los ahorros de emergencia.

@cancelledpodcast

Expertos en finanzas explican cuál es el coche que te puedes permitir.

♬ sonido original - CANCELLED ❌

Rumbo insiste en que esta proporción permite a cada persona tener margen financiero suficiente para imprevistos y evitar endeudarse de manera innecesaria. Un error frecuente es centrarse solo en la cuota del préstamo del coche sin considerar el coste total anual. Según él, calcular bien el vehículo que se puede permitir evita problemas de liquidez y garantiza tranquilidad económica.

El impacto de gastar de más en un coche

Gastar más del 20% del salario en un coche puede tener consecuencias inmediatas y a largo plazo. A corto plazo, reduce la capacidad de ahorro mensual y puede obligar a recortar gastos esenciales. A largo plazo, limita la capacidad de invertir o afrontar imprevistos, generando un riesgo financiero que podría haberse evitado.

En definitiva, la recomendación de Javier Rumbo es clara: antes de comprar un coche, cada trabajador debe hacer números y respetar el límite del 20% del salario. Este cálculo permite disfrutar de un vehículo sin comprometer la estabilidad financiera, asegurando que la compra se ajuste a las posibilidades reales de cada persona y evitando decisiones precipitadas que pueden costar mucho más que el precio del coche.