Javier tenía claro que no quería esperar a los 65 para empezar a disfrutar de la vida y libertad. A los 50 años tomó una decisión que muchos solo imaginan como lo es dejar de trabajar y empezar una nueva vida en Tailandia. “A los 50 años dejé de trabajar y decidí que lo mejor era vivir aquí”, explica ahora desde el sudeste asiático, donde ha construido su rutina lejos del ritmo laboral que marcó su primera etapa adulta.

No fue una decisión improvisada ni que no fuera meditada y preparada. Durante años planificó sus finanzas con un objetivo claro como alcanzar la independencia suficiente para no depender de un empleo tradicional. Cuando hizo números y comprobó que podía sostenerse, ejecutó el plan sin mirar atrás.

Una jubilación anticipada y consciente

Javier no habla de huida, sino de propósito. Siempre tuvo la idea de que la vida no debía limitarse a trabajar hasta la edad ordinaria de jubilación. A los 50 decidió que su meta no era acumular más ingresos, sino ganar tiempo. Eligió Tailandia por el coste de vida, el clima y la tranquilidad. Con unos gastos mensuales más bajos que en España, su ahorro rinde más. Vivienda asequible, alimentación económica y un estilo de vida sencillo le permiten mantener estabilidad sin necesidad de volver al mercado laboral.

@sergiocastillo.180

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Reconoce que el cambio cultural fue importante, pero no lo vivió como un choque, sino como una adaptación progresiva a una vida nueva. Hoy disfruta de una rutina relajada, centrada en el bienestar personal y el tiempo libre.

Vivir antes que acumular dinero

Javier insiste en que su decisión no fue un acto impulsivo, sino una planificación a largo plazo. Para ello, hay que reducir gastos durante años, evitar deudas innecesarias y priorizar el ahorro con una meta concreta como lo es comprar libertad y tiempo. Para él, jubilarse a los 50 no significa dejar de hacer cosas, sino elegir qué hacer cada día. Caminar, leer, conocer nuevas personas o simplemente no tener horarios fijos forman parte de esa nueva etapa.

Ese modelo no es aplicable a todo el mundo, pero muestra que cada persona debería plantearse cuál es su verdadero objetivo vital. En su caso, era trabajar lo suficiente para poder dejar de hacerlo antes. Hoy, desde Tailandia, Javier resume su filosofía con serenidad. No quiso esperar a que el sistema marcara el final de su carrera laboral. A los 50 decidió que era el momento de empezar a vivir a su manera.