La idea de jubilarse fuera de España ha dejado de ser una rareza para convertirse en una opción cada vez más comentada entre pensionistas. El encarecimiento del coste de vida, especialmente en vivienda, energía y alimentación, ha empujado a muchos jubilados a replantearse donde y como vivir su retiro. En ese contexto aparecen testimonios que captan rápidamente la atención.
Uno de ellos es el de Javi, un jubilado residente en Tailandia, cuya experiencia resume una percepción compartida por muchos expatriados. “Con una pensión de 1.000 euros vive una pareja y en España eso no es nada”, explica. Su reflexión conecta directamente con uno de los debates más sensibles entre quienes dependen de ingresos fijos tras finalizar su vida laboral.
Una diferencia de costes que cambia el escenario
El principal argumento que sostiene este tipo de decisiones es puramente económico. Países del sudeste asiático, como Tailandia, presentan niveles de precios significativamente inferiores a los de España en aspectos clave del gasto mensual como lo son alquiler, restauración, transporte o servicios básicos, los cuales suelen situarse en rangos mucho más accesibles para bolsillos europeos.
@sergiocastillo.180 Jubilado en Tailandia dice que se vive mejor que en España #javi #jubilado #tailandia #expatriación #expatriado
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Esta diferencia permite que pensiones consideradas modestas en España adquieran un poder adquisitivo completamente distinto. Gastos que en territorio español absorberían gran parte del ingreso mensual pueden reducirse drásticamente en determinados destinos internacionales.
Más que dinero, estilo de vida y percepción de bienestar
El atractivo no se limita únicamente al coste. Muchos jubilados valoran factores como el clima, el ritmo de vida, la oferta de ocio o la posibilidad de mantener una rutina menos condicionada por la presión económica. En numerosos casos, la decisión responde a una combinación de variables financieras y personales. No obstante, la expatriación también implica ciertos desafíos. Adaptación cultural, barreras idiomáticas, sistemas sanitarios o distancia familiar forman parte del análisis que todo jubilado debe considerar antes de un cambio de residencia de este calibre.
El testimonio de Javi refleja una realidad cada vez más visible en cuanto a los españoles. Para determinados pensionistas, la geografía se convierte en una herramienta para vivie mejor. Una pensión fija puede ofrecer niveles de confort radicalmente distintos según el país de residencia. El fenómeno no responde a una moda puntual, sino a una consecuencia del crecimiento de precios en España y los bajos costes de otros países como Tailandia. Para muchos jubilados, la pregunta ya no es solo cuánto cobran, sino dónde ese ingreso puede rendir más.