Los interioristas confirman que la nueva moda es eliminar un mueble que todos tienen en la sala de estar

Durante años, la mesa de centro ha sido uno de los muebles imprescindibles de cualquier sala de estar. Estaba delante del sofá, servía para dejar mandos, revistas, vasos, velas o cualquier objeto cotidiano, y parecía imposible imaginar un salón sin ella. Sin embargo, los interioristas empiezan a confirmar una tendencia cada vez más clara, ya que muchas casas modernas están eliminando la mesa de centro para ganar espacio, ligereza visual y comodidad.

Y es que la forma de vivir la sala de estar ha cambiado. Antes se pensaba como una estancia más formal, pensada para recibir visitas y ordenar la conversación alrededor del sofá. Ahora, en cambio, se busca un espacio más flexible, despejado y cómodo para el día a día. En pisos pequeños, quitar la mesa de centro puede hacer que la habitación parezca mucho más amplia.

Más espacio y menos obstáculos

La realidad es que la mesa de centro ocupa una zona clave de paso. En muchas salas de estar pequeñas, obliga a caminar de lado, dificulta moverse alrededor del sofá y termina acumulando objetos que generan sensación de desorden. Por eso muchos interioristas recomiendan prescindir de ella si no se usa realmente.

Mesa de centro Klaus
Mesa de centro Klaus

De este modo, la sala gana aire. El sofá respira mejor, la alfombra se ve más limpia y el espacio central queda libre para moverse, jugar con niños, hacer ejercicio, colocar un puf puntual o simplemente disfrutar de una estancia menos cargada. Además, eliminar este mueble encaja con una tendencia más amplia al reducir piezas innecesarias y dejar solo lo que aporta función real. No se trata de vaciar la casa, sino de evitar muebles que están ahí por costumbre.

Las alternativas son más ligeras

El punto importante es que quitar la mesa de centro no significa quedarse sin apoyo. Muchos interioristas proponen mesas auxiliares pequeñas junto al sofá, bandejas móviles, pufs con tapa o taburetes ligeros que puedan moverse según la necesidad. Estas opciones ocupan menos, son más flexibles y no bloquean el centro de la sala. También ayudan a que la estancia parezca más ordenada, especialmente en viviendas donde cada metro cuenta.

Así pues, la nueva moda en interiorismo no pasa por comprar un mueble más, sino por quitar uno que casi todos tienen. La mesa de centro pierde protagonismo porque muchas salas de estar funcionan mejor sin ella: más amplias, más cómodas y mucho menos saturadas.