La Declaración de la Renta es uno de esos momentos del año en los que muchos contribuyentes descubren que podrían haber pagado menos si hubieran revisado mejor algunas casillas antes de enviar y dar el visto bueno a su borrador. Entre todas ellas, hay una especialmente relevante que sigue pasando desapercibida para miles de personas.
Tiene que ver con la convivencia familiar. Y puede suponer un ahorro importante a la hora de hacer la declaración ante Hacienda.
El mínimo por ascendiente que reduce tu IRPF
En este sentido, Hacienda permite aplicar el llamado mínimo por ascendiente cuando convives con tus padres y cumples una serie de requisitos. Si tu padre o tu madre tiene más de 65 años, ingresos inferiores a 8.000 euros anuales y no presenta declaración por su cuenta, puedes beneficiarte de esta ventaja fiscal. La cuantía es clara. El mínimo es de 1.150 euros si el ascendiente supera los 65 años, y puede alcanzar los 2.550 euros si tiene más de 75. Aunque no se trata de una deducción directa, sí reduce la base imponible del IRPF.
Y eso tiene un efecto inmediato. Pagas menos impuestos. De este modo, el ahorro puede rondar fácilmente los 700 euros, dependiendo del nivel de ingresos del contribuyente y del tramo del IRPF en el que se encuentre.
Una ayuda poco conocida que muchos no aplican
A partir de ahí, el problema no es la falta de beneficio, sino el desconocimiento. Muchos contribuyentes no incluyen este mínimo en su declaración, bien porque no revisan correctamente el borrador o porque no saben que tienen derecho a aplicarlo. Además, hay un requisito clave que a menudo se pasa por alto, como lo es la convivencia. Es necesario compartir domicilio con el ascendiente, algo que Hacienda puede comprobar si lo considera necesario.
También es importante que los ingresos del padre o la madre no superen el límite establecido, ya que en ese caso se pierde el derecho a aplicar este mínimo. De este modo, pequeños detalles marcan la diferencia. Así pues, revisar esta casilla puede suponer un ahorro significativo sin necesidad de realizar ninguna inversión ni trámite complejo. Porque en la Renta, no solo importa lo que ganas, sino también cómo lo declaras. Y en este caso, convivir con tus padres puede jugar claramente a tu favor.
