La obligación de presentar la declaración de la renta sigue generando dudas cada año, especialmente entre los trabajadores que han tenido más de un pagador. Existe la creencia de que tener dos pagadores implica automáticamente la obligación de declarar, pero la normativa del IRPF no funciona siempre de ese modo. Hacienda no fija la exigencia únicamente en el número de pagadores, sino en los ingresos obtenidos y en su distribución.
Esto provoca que miles de contribuyentes desconozcan que, aun habiendo trabajado para dos empresas distintas, pueden estar completamente exentos de presentar la declaración de la renta. La clave reside en los límites económicos que marca la ley y no en la mera existencia de varios empleadores. Es ahí donde está la clave.
El umbral de ingresos que marca la diferencia
El elemento central de esta cuestión es el límite de 15.000 euros anuales. Cuando un contribuyente ha tenido dos pagadores durante el ejercicio fiscal, la obligación de declarar solo aparece si se supera ese umbral. Si los ingresos totales permanecen por debajo de esa cifra, la Agencia Tributaria no exige la presentación de la declaración.

Sin embargo, no basta con analizar la suma global. La normativa añade una segunda condición que resulta determinante, porque lo percibido del segundo pagador no puede exceder los 1.500 euros en todo el año. Este detalle es el que define si la exención se mantiene o desaparece. Si el segundo pagador supera esa cuantía, el límite general deja de aplicarse y la obligación puede activarse con ingresos más bajos.
Tener varios pagadores no implica declarar siempre
Este esquema explica por qué muchos trabajadores con contratos temporales, cambios de empresa o situaciones de pluriempleo no están obligados a rendir cuentas ante Hacienda. Incluso en escenarios con tres o más pagadores, la obligación de declarar puede no existir si los ingresos totales se sitúan en niveles reducidos. Hacienda busca controlar la capacidad económica real del contribuyente, no penalizar la movilidad laboral. Por eso el número de pagadores, por sí solo, carece de efectos automáticos si no se superan los umbrales establecidos.
Conviene recordar, además, que estar exento no significa que no resulte conveniente presentar la declaración. Muchos contribuyentes con ingresos modestos recuperan retenciones practicadas en nómina, obteniendo devoluciones que de otro modo perderían. Así pues, en términos prácticos, una persona con dos pagadores puede evitar la declaración si no supera los 15.000 euros anuales y si el segundo pagador no rebasa los 1.500 euros. Un matiz técnico que, en la práctica, marca la diferencia para miles de trabajadores.