Muchos jóvenes que reciben el Bono Alquiler Joven se han llevado una sorpresa al hacer su declaración de la renta. Aunque la ayuda está pensada para facilitar el acceso a la vivienda con valor de 250 euros al mes, hasta 6.000 euros al año, no es una ayuda exenta y Hacienda la considera una ganancia patrimonial, es decir, un ingreso más que aumenta la base imponible del IRPF. Esta consideración está provocando regularizaciones que en algunos casos alcanzan 200, 300 o incluso 600 euros.
El problema surge porque muchos beneficiarios no sabían que la ayuda tributaba o no la incluyeron correctamente en el borrador de la renta. En otros casos, sí que la añadieron, pero desconocían el impacto que tendría sobre el total de ingresos, lo que puede hacer subir de tramo del IRPF, eliminar deducciones o aumentar la cuota final a pagar.
Cómo tributa el Bono Joven y por qué sube la factura
La tributación depende de los ingresos totales del beneficiario. Por ejemplo, un joven con ingresos por trabajo de 17.000 euros y un Bono Joven de 3.000 euros debe declarar 20.000 euros en total. Ese incremento puede afectar directamente a la cuota final y a las deducciones aplicables, provocando que muchos se lleven un susto al recibir la regularización de Hacienda.

Además, la comunicación de la ayuda no aclaraba su carácter fiscal. El bono se anunció como directo y el borrador de la renta de Hacienda no lo incluye automáticamente, por lo que los jóvenes deben añadirlo manualmente. La falta de información ha hecho que muchos se enteren de su obligación tributaria solo cuando reciben un requerimiento de la Agencia Tributaria.
Qué ocurre si no se declara y cómo minimizar el impacto
No declarar el Bono Joven puede acarrear consecuencias importantes. Hacienda puede emitir, liquidaciones paralelas, intereses y sanciones, si considera que hubo ocultación. Por eso es importante incluirlo correctamente en la declaración de la renta de cada año. Aunque no se puede evitar pagar el impuesto, sí existen formas de mitigar su impacto. Por ejemplo, revisando si se aplican deducciones autonómicas por alquiler, deducciones por movilidad laboral o eficiencia energética, o comprobando que las retenciones del trabajo estén correctamente calculadas.
En algunos casos, esto puede compensar parte del incremento que provoca el bono. Así pues, es fundamental saber que el Bono Joven tributa y debe incluirse en la renta, y solo con una planificación y revisión cuidadosa se puede minimizar la sorpresa fiscal.