Cargando...

Hacer gimnasio no es imprescindible para que una persona jubilada mantenga fuerza y autonomía. Si existe un ejercicio sencillo que merece convertirse en hábito, es levantarse y sentarse de una silla sin ayudarse con las manos. El movimiento parece básico, pero reproduce una acción cotidiana esencial y obliga a trabajar piernas, glúteos, abdomen y equilibrio de forma coordinada.

La ventaja es que puede hacerse en casa, sin pesas ni máquinas. Basta una silla estable, colocada sobre una superficie que no resbale. Desde una posición sentada, con los pies apoyados y las rodillas flexionadas, hay que inclinar ligeramente el tronco hacia delante, levantarse usando las piernas y volver a sentarse con control, evitando dejarse caer. También permite comprobar si con las semanas aumenta la fuerza.

El movimiento que más ayuda a mantener autonomía

Convertir este gesto en ejercicio mejora precisamente la capacidad que más se pierde con el sedentarismo: levantarse con seguridad. Cuando las piernas pierden fuerza, acciones como salir de la cama, usar el baño, subir un escalón o recuperar el equilibrio tras un tropiezo empiezan a costar más. Trabajar este patrón ayuda a conservar independencia durante más tiempo y reduce la necesidad de apoyarse constantemente.

jubilados mayores cruce europa press

Para empezar, pueden hacerse entre cinco y diez repeticiones seguidas, descansar y repetir una segunda serie si resulta cómodo. La progresión no consiste en hacerlo deprisa, sino en controlar mejor el descenso, aumentar poco a poco las repeticiones o reducir la ayuda de los brazos. Si aparece dolor, mareo o inestabilidad importante, conviene detenerse y pedir valoración profesional antes de continuar.

No hace falta convertir la casa en un gimnasio

Eso sí, un solo ejercicio no sustituye todas las recomendaciones de actividad física. Los mayores de 65 años también deberían acumular movimiento aeróbico semanal, trabajar otros grupos musculares y practicar ejercicios de equilibrio. Caminar, subir escaleras, cargar bolsas ligeras o moverse por casa complementan perfectamente las repeticiones de silla sin necesidad de apuntarse a un gimnasio ni seguir rutinas complejas.

La clave está en entender que entrenar no significa necesariamente levantar pesas. Para una persona mayor sedentaria, repetir cada día un gesto funcional puede ser mucho más útil que una rutina complicada que termina abandonando. Levantarse y sentarse de una silla es barato, accesible y fácil de medir. Si se hace con regularidad, puede convertirse en la base de una rutina doméstica que ayude a mantener fuerza, confianza y autonomía, especialmente cuando se combina con caminar y mantenerse activo durante el resto del día, sin depender de máquinas ni cuotas mensuales.