Miles de personas nacidas en 1970 que llevan años limpiando viviendas particulares pueden descubrir tarde que no tendrán derecho a una pensión contributiva. El problema no está en su profesión, sino en haber trabajado sin contrato o sin estar dadas de alta. Todo ese tiempo, aunque hayan cobrado su sueldo y acumulado décadas de esfuerzo, no aparece en su vida laboral.
Para acceder a la jubilación contributiva se necesitan al menos 15 años cotizados, y dos de ellos deben encontrarse dentro de los 15 años anteriores al retiro. Quienes han limpiado hogares en la economía sumergida pueden llegar a la edad ordinaria sin cumplir ese mínimo. Haber trabajado durante años no basta: la Seguridad Social solo reconoce las cotizaciones efectivamente ingresadas o los periodos asimilados.
Trabajar sin alta puede borrar décadas de esfuerzo
Desde enero de 2023, la persona que contrata directamente a una empleada del hogar es responsable de tramitar el alta e ingresar las cuotas, con independencia de las horas trabajadas. Esto incluye a quienes acuden únicamente unas horas por semana. No existe una cantidad mínima de jornada que permita mantener a una trabajadora fuera del sistema y pagarle sin cotizar.

Las nacidas en 1970 todavía disponen de varios años para revisar su situación, solicitar su informe de vida laboral y comprobar cuánto tiempo tienen reconocido. Cada mes cotizado puede resultar decisivo. Además, el trabajo a tiempo parcial computa para acreditar el periodo mínimo todo el tiempo en que exista alta, aunque la base utilizada influirá después en la cuantía de la pensión.
Sin 15 años cotizados solo queda la vía no contributiva
Quienes no alcancen el mínimo no cobrarán una jubilación contributiva, pero podrían solicitar una pensión no contributiva al cumplir 65 años. Para ello deberán acreditar residencia legal en España durante diez años, dos inmediatamente anteriores a la solicitud, y carecer de ingresos suficientes. Su concesión también depende de las rentas de las personas con las que convivan.
La realidad es que las trabajadoras del hogar nacidas en 1970 no están condenadas automáticamente a quedarse sin pensión. El riesgo afecta especialmente a quienes han limpiado casas durante años sin alta. Regularizar ahora no recupera por sí solo todo el pasado, pero permite empezar a cotizar y estudiar posibles reclamaciones. El primer paso es descargar la vida laboral y comprobar cuántos años faltan.