Hacienda puede sancionar a un contribuyente por muchos motivos, pero los expertos en fiscalidad coinciden en que la mayoría de multas nacen de errores bastante habituales. No siempre hay fraude ni intención de ocultar dinero. A veces basta con presentar tarde una declaración, confirmar un borrador con datos incorrectos, olvidar un ingreso o aplicar mal una deducción. El problema es que, para la Agencia Tributaria, el desconocimiento no suele evitar la sanción.
Y es que el primer gran motivo de multa es no presentar una declaración estando obligado a hacerlo. En el caso de la Renta, si el contribuyente presenta fuera de plazo sin requerimiento previo y sale a pagar, se aplican recargos: un 1% más otro 1% adicional por cada mes completo de retraso. Si pasa más de un año, el recargo sube al 15% y se añaden intereses de demora.
Los errores en la Renta pueden salir caros
La realidad es que otro fallo frecuente es aceptar el borrador sin revisarlo. Hacienda puede tener muchos datos, pero no siempre están completos. Puede faltar una venta, un alquiler, una ayuda pública, una ganancia patrimonial, ingresos de plataformas digitales o información sobre criptomonedas.

De este modo, si la declaración sale más baja de lo que correspondía, Hacienda puede reclamar la diferencia y aplicar la sanción correspondiente. También ocurre cuando se aplican deducciones sin cumplir requisitos, como vivienda, familia, discapacidad, alquiler o inversión. Otro motivo común es no declarar correctamente una venta. Puede ser un inmueble, acciones, fondos, criptomonedas o incluso ciertos bienes de segunda mano si generan ganancia patrimonial. La clave no es solo cuánto se vende, sino si hubo beneficio.
Los justificantes son la mejor defensa
Los fiscalistas también señalan los errores de documentación. No guardar facturas, contratos, recibos o justificantes puede complicar mucho una comprobación. Si Hacienda pide pruebas y el contribuyente no puede demostrar lo declarado, la regularización puede acabar en multa. Además, no pagar una deuda tributaria en plazo puede llevar a recargos de apremio. La Agencia Tributaria recoge que el recargo ordinario de apremio puede llegar al 20% del importe principal de la deuda si no se paga en los plazos concedidos.
Así pues, los motivos más frecuentes por los que Hacienda multa suelen repetirse al declarar tarde, olvidar ingresos, aplicar mal deducciones, no justificar operaciones y no atender requerimientos. La forma más sencilla de evitar problemas es revisar bien los datos, presentar en plazo y conservar todos los documentos importantes.