Con la llegada del calor muchas viviendas repiten el mismo gesto casi de forma automática al bajar las persianas nada más levantarse para intentar mantener la casa fresca el mayor tiempo posible. Sin embargo, especialistas en eficiencia energética llevan tiempo advirtiendo de que hacerlo demasiado pronto puede ser un grave error. La recomendación no es cerrar la vivienda desde primera hora, sino aprovechar parte de la mañana antes de bloquear la entrada del sol.
Y es que durante las primeras horas del día la temperatura exterior suele seguir siendo relativamente baja y la luz natural todavía no genera un calentamiento importante del interior. Mantener abiertas las persianas durante ese tramo permite aprovechar la iluminación gratuita y retrasar el uso de luz artificial dentro de casa. El cambio llega cuando el sol empieza a incidir directamente sobre las ventanas y la vivienda empieza a acumular calor.
El momento clave suele llegar a partir del mediodía
La recomendación más repetida es no bajar las persianas desde primera hora y empezar a hacerlo cuando comienzan las horas de mayor exposición solar. En muchas viviendas eso suele situarse entre las 12:00 y las 13:00, aunque depende de la orientación de cada casa. Si una fachada recibe sol directo antes, conviene adelantarse; si tarda más, se puede aprovechar algo más de luz natural.
Además, los especialistas no recomiendan cerrarlas por completo y hasta abajo. Dejar una pequeña rendija permite mantener claridad dentro de casa y evitar encender luces mientras se reduce la entrada directa del calor. Es un gesto sencillo que puede ayudar a disminuir la necesidad de aire acondicionado durante las horas centrales del día.
El error está en cerrar demasiado pronto
La realidad es que muchas viviendas pierden parte de la ventaja térmica del verano por utilizar las persianas como si fueran una barrera permanente durante la mayor parte del día. El objetivo no es vivir a oscuras todo el día, sino gestionar cuándo entra el sol y la temperatura.
Así pues, el consejo que más repiten los expertos en ahorro no pasa por bajar las persianas desde el desayuno. La idea es aprovechar la mañana y empezar a cerrarlas cuando realmente llega el calor fuerte, normalmente alrededor del mediodía y especialmente en las habitaciones donde el sol entra de forma directa.
