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Elegir entre un plan de pensiones y un fondo de inversión no depende solo de la rentabilidad esperada. La gran diferencia está en la fiscalidad, la liquidez y el momento en el que se quiere recuperar el dinero. Un experto en fiscalidad lo resumiría así: el plan de pensiones puede ayudar a pagar menos IRPF hoy, pero el fondo de inversión suele dar más flexibilidad durante el camino.

El plan de pensiones tiene una ventaja clara en la declaración de la renta. Las aportaciones reducen la base imponible del IRPF, con un límite general de 1.500 euros al año en planes individuales. Esto puede ser interesante para quienes tienen ingresos altos y tributan en tramos elevados, porque el ahorro fiscal inmediato es mayor cuanto más alto sea el tipo marginal.

El plan aplaza impuestos

El problema es que ese ahorro no significa que Hacienda desaparezca. El dinero que se rescata del plan de pensiones tributa como rendimiento del trabajo, no como ganancia del ahorro. Eso puede ser delicado si se recupera mucho capital de golpe, porque puede elevar la factura fiscal en el año del rescate.

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Por eso, el plan de pensiones funciona mejor cuando se piensa de verdad en la jubilación y se planifica cómo retirar el dinero poco a poco. No es un producto pensado para ahorrar a medio plazo ni para tener el dinero disponible si aparece una oportunidad, una emergencia o un cambio de planes.

El fondo da más libertad

El fondo de inversión no reduce la base imponible al aportar dinero, pero tiene otra ventaja importante: permite traspasar de un fondo a otro sin tributar en ese momento, siempre que se cumplan las condiciones legales. Solo se paga cuando se vende y se recupera el dinero. Además, las ganancias tributan en la base del ahorro, no como rendimiento del trabajo.

La elección, por tanto, no debería hacerse por moda. Si una persona busca ahorrar exclusivamente para la jubilación, tiene un IRPF alto y no necesita liquidez, el plan puede tener sentido. Si quiere flexibilidad, cambiar de estrategia, disponer del dinero antes o evitar sorpresas al rescatarlo, el fondo suele ser más cómodo. En muchos casos, la respuesta más sensata no es elegir uno u otro, sino usar el plan solo hasta el límite fiscal que compense y dejar el resto del ahorro a largo plazo en fondos bien diversificados.