Cada campaña de la Renta deja errores habituales, pero hay uno especialmente grave que está afectando a miles de personas como lo es el hecho de elegir mal entre declaración individual o conjunta. La Agencia Tributaria deja claro que una vez presentada la declaración, esta decisión no se puede modificar, aunque el resultado sea claramente perjudicial para el contribuyente.
Y es que lo que muchos consideran un simple error, en realidad tiene consecuencias importantes y que ya no se pueden cambiar. No importa si el contribuyente demuestra que habría pagado menos con la otra opción, Hacienda lo considera una elección voluntaria, y por tanto, irreversible.
Un error que puede costar cientos o miles de euros
La diferencia entre hacer la declaración de forma individual o conjunta puede ser muy significativa. En algunos casos, el impacto supera los 300, 600 o incluso 1.000 euros. Esto ocurre especialmente en matrimonios, familias con hijos o contribuyentes con más de un pagador. Muchos optan por la modalidad conjunta por costumbre o por desconocimiento, sin hacer una simulación previa.
La realidad es que el borrador no siempre propone la opción más favorable. Simplemente presenta una alternativa, pero no compara automáticamente ambas modalidades para indicar cuál es mejor. Además, muchos contribuyentes desconocen que los padres separados también pueden beneficiarse de la declaración conjunta con hijos en determinadas circunstancias, lo que aumenta el riesgo de error.
Por qué no se puede corregir después
Hacienda distingue entre errores materiales y decisiones voluntarias. Los primeros, como introducir mal un dato o olvidar un ingreso, sí que pueden rectificarse posteriormente. Sin embargo, elegir entre declaración individual o conjunta se considera una decisión consciente del contribuyente. Por tanto, no admite cambios una vez presentada, incluso si el resultado es claramente desfavorable. La realidad es que esta normativa genera frustración entre los afectados, ya que no existe margen de corrección pese a tratarse, en muchos casos, de decisiones tomadas sin información suficiente.
Los expertos en fiscalidad insisten en que este es uno de los fallos más repetidos cada año. Y el motivo es claro: falta de información, confianza excesiva en el borrador y ausencia de simulaciones previas. De este modo, la recomendación es que antes de presentar la declaración, es imprescindible calcular ambas opciones. No hacerlo puede salir caro. Así pues, este error no tiene solución una vez cometido. Y en un contexto donde cada euro cuenta, elegir bien desde el principio es la única forma de evitar pagar de más sin posibilidad de rectificación.
