El Tribunal Supremo ha vuelto a reafirmar una doctrina que los tribunales laborales aplican con frecuencia, porque el robo a la empresa por parte de un trabajador justifica el despido disciplinario, incluso si el valor de lo sustraído es reducido. La clave no está en la cantidad económica, sino en la ruptura de la relación de confianza entre el empleado y la empresa.

La sentencia respalda el despido de una trabajadora que fue sorprendida llevándose artículos de su empresa fuera de su turno de trabajo. Aunque el hecho no se produjo durante su jornada laboral, ocurrió dentro de las instalaciones de la compañía, lo que el tribunal considera suficiente para justificar la sanción más grave como lo es el despido.

El robo rompe la confianza entre empresa y trabajador

La justicia entiende que el contrato laboral se basa en un principio fundamental como lo es la buena fe. Cuando un empleado sustrae productos o bienes de su empresa, ese principio queda quebrado. Según el Supremo, esta conducta constituye una transgresión de la buena fe contractual, uno de los motivos que recoge el Estatuto de los Trabajadores para justificar un despido disciplinario.

Despido. Pexels

El tribunal subraya además que el valor económico de los artículos robados no es lo determinante. Incluso si se trata de productos de escaso valor o de cupones con poco importe, el acto de apropiarse de bienes de la empresa ya supone una pérdida de confianza suficiente para justificar el despido. En otras palabras, lo que pesa jurídicamente no es cuánto se roba, sino el hecho de robar.

También puede aplicarse fuera de la jornada laboral

Uno de los aspectos más relevantes de esta jurisprudencia es que el despido puede considerarse procedente incluso cuando el robo ocurre fuera del horario de trabajo. El Supremo considera que, si el trabajador accede al centro de trabajo y se lleva bienes de la empresa, la conducta sigue estando vinculada a la relación laboral. Por tanto, la empresa puede actuar disciplinariamente, esté, o no, en horario laboral.

Esta interpretación refuerza la capacidad de las compañías para proteger su patrimonio y mantener la confianza dentro del entorno laboral. La sentencia confirma así una línea clara en la jurisprudencia española:, ya que cuando un trabajador roba a su empresa, aunque el valor sea pequeño o el hecho ocurra fuera de su turno, la justicia entiende que la relación laboral queda gravemente dañada y el despido puede ser plenamente válido.