Hansi Flick vive pendiente de entrenamientos, alineaciones y resultados. El entrenador soporta una presión constante desde que llegó al FC Barcelona. Sin embargo, el alemán cambia el fútbol por la familia cuando dispone de horas libres. Flick encuentra junto a sus nietos una forma sencilla de olvidarse del banquillo y recuperar la tranquilidad.
El técnico reside en Sarrià-Sant Gervasi. Su vivienda se encuentra cerca del Turó Park. Allí puede caminar sin llamar la atención. Flick se comporta como otro vecino del barrio. Los paseos familiares le permiten disfrutar de una vida cotidiana alejada de los focos del estadio.
Hansi Flick disfruta al máximo de la ciudad condal
El entrenador también descubrió en primavera otro rincón para compartir tiempo con los pequeños. Ese lugar es el Tibidabo. El parque de atracciones se levanta en la sierra de Collserola y combina ocio con vistas privilegiadas. Flick cambió las gradas y el césped por atracciones capaces de divertir a toda la familia.
La visita mostró una imagen diferente a la que ofrece durante los partidos. Flick dejó a un lado la seriedad y se montó en algunas atracciones. El Tibidabo abrió sus puertas en 1901 y representa uno de los lugares más reconocibles de la ciudad. El parque se encuentra a 512 metros de altura. Su ubicación permite contemplar Barcelona desde una perspectiva difícil de igualar. Los visitantes pueden combinar una jornada familiar con una panorámica completa de la capital catalana.
Una de sus atracciones más conocidas es el Merlí. Esta caída libre ofrece una visión de 360 grados antes de completar el descenso. Flick pudo contemplar la ciudad desde las alturas. El recinto también dispone de coches de choque, camas elásticas, montaña rusa y una pequeña noria. Las opciones permiten que niños y adultos encuentren su momento de diversión.
Visita al Tibidabo que no pasó desapercibida
El parque agradeció públicamente la visita. El Tibidabo destacó en las redes sociales la mañana compartida con el entrenador. También recordó que la magia de Barcelona se percibe de una manera especial desde la montaña. La presencia de Flick convirtió una salida privada en una escena celebrada por el recinto barcelonés.
Esta escapada explica cómo el técnico intenta gestionar la exigencia de su cargo. Un entrenador del Barça nunca desconecta por completo. Cada decisión genera análisis. Cada resultado abre debates. La familia ofrece un contrapeso. Y sus nietos consiguen que el alemán aparque durante un rato las preocupaciones deportivas.
Para el míster, Barcelona ya no representa solamente su lugar de trabajo. Flick ha incorporado espacios de la ciudad a su vida personal. Turó Park le aporta calma. Mientras que el Tibidabo le ofrece diversión y aire libre.
