Tener un inquilino que deja de pagar es una de las situaciones más complicadas para cualquier propietario. Pero más allá del problema económico, hay un detalle fiscal que sorprende a muchos, ya que Hacienda no tiene en cuenta si has cobrado o no a la hora de tributar y poner esos supuestos ingresos en la Declaración de la Renta.
Y eso cambia completamente el enfoque. Porque incluso sin ingresos reales, puedes tener que declarar por ese pago inexistente.
Debes declarar el alquiler aunque no lo cobres
En este sentido, la Agencia Tributaria considera el alquiler como un rendimiento del capital inmobiliario. De modo que lo relevante no es si has recibido el dinero, sino que el contrato esté en vigor y exista ese derecho de cobro. Esto implica una obligación a tributar por ello.

Debes incluir en la Declaración de la Renta las cantidades correspondientes al alquiler, aunque el inquilino no haya pagado. Además, este cálculo se hace mes a mes, por lo que no se puede omitir simplemente porque haya impagos. De este modo, muchos propietarios se encuentran declarando ingresos que no han percibido. Y ese es el punto que más desconcierta. Sin embargo, la normativa también contempla una vía para corregir esta situación.
Cuándo puedes dejar de tributar por ese dinero
A partir de ahí, existe una excepción importante. Puedes dejar de tributar por esos alquileres si se consideran saldos de dudoso cobro, pero para ello deben cumplirse condiciones muy concretas. La principal es el tiempo.
El inquilino debe acumular más de seis meses sin pagar. Y además, es imprescindible haber iniciado acciones de reclamación. Esto incluye procedimientos judiciales, un burofax con certificación de contenido, un proceso de desahucio o incluso una reclamación formal por vía notarial o monitoria. Solo en ese momento, Hacienda permite no tributar por esos importes.
Pero hay otro matiz relevante. Si el inquilino paga más adelante, ese dinero deberá declararse en el ejercicio correspondiente al momento en que se cobra. De este modo, el sistema no perdona el ingreso, solo lo desplaza en el tiempo. Así pues, la clave está en actuar. Porque no basta con no cobrar para dejar de tributar. Y entender este mecanismo puede evitar errores que, en muchos casos, acaban saliendo caros.