Cargando...

La Unión Europea ha fijado un cambio importante para los coches nuevos y la DGT ya lo sitúa dentro del escenario futuro de la seguridad vial. A partir de julio, los vehículos nuevos vendidos en la UE deberán estar preparados para incorporar un alcoholímetro antiarranque, conocido como alcolock. El matiz es importante, ya que no significa que todos los coches salgan del concesionario con el dispositivo instalado, sino que deberán llevar la preinstalación necesaria para poder montarlo si la normativa, una empresa o una autoridad lo exige.

Y es que el alcolock es un sistema pensado para impedir que el vehículo arranque si el conductor supera el límite de alcohol permitido. Antes de iniciar la marcha, el conductor debe soplar en el dispositivo y, si el resultado no es apto, el coche queda bloqueado. La medida forma parte del paquete europeo de sistemas avanzados de seguridad que busca reducir siniestros graves en carretera.

No será obligatorio soplar en todos los coches

La realidad es que muchos conductores han interpretado la medida como si todos los coches nuevos fueran a obligar a soplar cada mañana antes de arrancar. Pero no es exactamente así.

Alcoholimetro 

Lo obligatorio será la interfaz o preinstalación que permita conectar el alcoholímetro antiarranque de forma sencilla. Es decir, el coche tendrá que estar preparado técnicamente, pero el dispositivo no tendrá que venir instalado en todos los turismos particulares desde el primer día. De este modo, la UE busca que, si en el futuro se exige el alcolock en determinados casos, la instalación sea más rápida, estandarizada y menos costosa.

La medida afecta a los coches nuevos

El cambio no obliga a modificar todos los coches que ya circulan. Se aplica a vehículos nuevos dentro del calendario europeo de seguridad, especialmente en el marco de las categorías M y N, que incluyen turismos y vehículos comerciales. Además, el sistema puede ser especialmente relevante en flotas profesionales, transporte o conductores reincidentes por conducción bajo los efectos del alcohol, según cómo cada país desarrolle su aplicación práctica.

Así pues, el 7 de julio marca un paso más hacia coches preparados para impedir la conducción bajo los efectos del alcohol. No todos llevarán el alcoholímetro instalado de serie, pero sí deberán estar listos para incorporarlo. Y ese detalle puede cambiar mucho la forma en que la DGT y Europa controlan la seguridad en carretera.