Retirarse del mercado laboral dos años antes de la edad legal es un deseo compartido por miles de trabajadores, pero la factura mensual puede ser más elevada de lo previsto. La Seguridad Social ha confirmado que, aunque es perfectamente legal jubilarse a los 63 años, esta decisión conlleva la aplicación de coeficientes reductores que recortan la cuantía de la pensión de forma vitalicia. Según los datos oficiales, adelantar el retiro implica una pérdida que oscila entre el 13% y el 21% del importe total, una diferencia que puede suponer entre 150 y 400 euros menos cada mes.
La posibilidad de acceder a la jubilación anticipada voluntaria a los 63 años exige cumplir unos requisitos de cotización muy estrictos. Para solicitarla, el trabajador debe acreditar al menos 35 años cotizados y, lo más importante, tener una carrera laboral de al menos 38 años y 3 meses para poder adelantar el retiro exactamente los 24 meses permitidos. Además, es imprescindible estar en situación de alta o asimilada al alta en el momento de la solicitud.
¿Cuánto dinero pierdes exactamente según tus años cotizados?
El recorte en la pensión no es igual para todos, sino que depende directamente de lo que hayas aportado al sistema durante tu vida laboral. Las cifras oficiales que maneja la Seguridad Social establecen una escala de penalización mes a mes: aquellos que cuentan con una carrera larga, de 44 años y 6 meses o más, sufren el recorte mínimo del 13%. Por el contrario, quienes se jubilan a los 63 con la cotización mínima exigida verán cómo su pensión se reduce un 21%.
Un riesgo que muchos trabajadores pasan por alto es la denegación por pensión insuficiente. La Seguridad Social tiene la potestad de rechazar la jubilación a los 63 años si, tras aplicar los recortes por adelantamiento, la cuantía resultante queda por debajo de la pensión mínima establecida por ley. Este escenario es cada vez más frecuente entre personas con bases de cotización bajas, quienes se ven obligadas a seguir trabajando hasta la edad ordinaria.
Como en todo, hay excepciones
Aunque la jubilación voluntaria siempre lleva aparejada una penalización, existen colectivos blindados por la normativa. Los trabajadores que acceden a la jubilación de forma involuntaria cuentan con coeficientes mucho más favorables. Asimismo, ciertas profesiones de riesgo como mineros, bomberos o personal de vuelo, así como las personas con una discapacidad reconocida, disponen de regímenes especiales que les permiten retirarse antes de los 63 años sin sufrir estos drásticos recortes en su base reguladora.
Así pues, jubilarse a los 63 años es una opción, pero requiere un análisis exhaustivo de la letra pequeña del simulador de la Seguridad Social. El beneficio de ganar dos años de tiempo libre debe pesarse frente a la pérdida económica acumulada que puede sumar decenas de miles de euros.
