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El Mecanismo de Equidad Intergeneracional seguirá aumentando en 2027 y volverá a reducir ligeramente la nómina de millones de trabajadores. Esta cotización adicional, creada para reforzar el Fondo de Reserva ante la jubilación de la generación del baby boom, alcanzará el 1% de la base de cotización. La particularidad más importante es que ese dinero no genera derechos adicionales ni aumenta la futura pensión.

Del 1% total, el 0,83% corresponderá a la empresa y el 0,17% al trabajador. Por tanto, alguien con una base de cotización de 1.500 euros soportará directamente 2,55 euros mensuales, mientras su empresa aportará 12,45 euros. En conjunto se destinarán 15 euros cada mes al mecanismo, aunque únicamente 2,55 saldrán directamente de su salario.

El descuento seguirá creciendo hasta 2029

La reforma establece una subida gradual. En 2026 el MEI es del 0,90%, con un 0,15% a cargo del trabajador y un 0,75% de la empresa. En 2027 pasará al 1%, en 2028 alcanzará el 1,10% y desde 2029 se situará en el 1,20%. Ese porcentaje está previsto que permanezca estable hasta 2050.

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De este modo, la aportación de cada trabajador superará los 100 euros al año, aunque lo que van a notar en el salario, por lo general no superará los 30 euros anuales.

Pagar más no significa cobrar más jubilación

Aquí está una de las diferencias esenciales respecto de las cotizaciones ordinarias. El MEI no computa para calcular la base reguladora ni proporciona un porcentaje adicional de pensión. Su finalidad es aportar recursos al sistema en conjunto y alimentar el Fondo de Reserva, de manera que los trabajadores contribuyen más sin que esa aportación individual eleve directamente su prestación futura.

Además, los salarios que superan la base máxima están sujetos a la cuota adicional de solidaridad, otro mecanismo que tampoco genera una pensión superior por las cantidades abonadas sobre ese límite. Por eso conviene distinguir ambos conceptos al revisar una nómina. En 2027 el MEI afectará a quienes coticen por jubilación, mientras la solidaridad se concentra en remuneraciones elevadas. El trabajador verá una deducción pequeña cada mes, pero acumulada durante años supone una cantidad relevante destinada exclusivamente a reforzar la financiación del sistema público de pensiones. Y aunque la cifra parezca pequeña, su importancia crece porque se aplica cada mes sobre la base correspondiente y seguirá vigente durante más de dos décadas antes de desaparecer finalmente.