Cargando...

Abrir el armario y escoger una camiseta o una camisa blanca para ponérsela puede acabar en decepción cuando aparecen las temidas manchas amarillas de sudor. Especialmente en la zona de las axilas y el cuello. Estas marcas suelen aparecer por la combinación de sudor, desodorante y restos de productos cosméticos, aunque también pueden estar relacionadas con la humedad o con un almacenamiento inadecuado.

Los trucos caseros perfectos para recuperar la ropa blanca

Antes de dar una prenda por perdida, existen varios trucos caseros para recuperar la ropa blanca. Algunos utilizan productos que habitualmente ya tenemos en casa. El agua oxigenada es uno de los remedios más conocidos para combatir las manchas amarillas. Hay que aplicar una pequeña cantidad directamente sobre la zona afectada y lavarla suavemente con un cepillo de dientes. Tanto por la parte exterior como por la interior. Después, se deja actuar durante unos 20 minutos, se aclara con agua tibia y se lava la prenda en la lavadora. Finalmente, es preferible dejarla secar al aire libre.

El bicarbonato es otro clásico de la limpieza doméstica. Para manchas poco resistentes, se pueden mezclar dos cucharadas de bicarbonato con una taza de agua tibia hasta obtener una pasta. La mezcla se aplica sobre la mancha y se frota con un cepillo o un trapo. Después de dejarla actuar unos 15 minutos, solo hay que lavar la prenda con el programa habitual.

El vinagre blanco puede ser especialmente útil en prendas delicadas. Se puede dejar la ropa en remojo con agua tibia y una buena cantidad de vinagre durante unos 20 minutos antes de lavarla. El limón, por su acidez, también es un aliado. Se puede calentar el zumo de dos limones con un litro de agua y, una vez retirada la mezcla del fuego, sumergir la prenda entre una hora y una hora y media. Posteriormente, se lava normalmente.

Imagen de una mancha amarilla en la ropa

Una combinación para las manchas más difíciles

Cuando la mancha es especialmente persistente, se puede humedecer la zona con una o dos cucharadas de agua oxigenada, añadir bicarbonato y un poco de jabón neutro, lavar suavemente y dejar actuar unos 15 minutos. Después se debe aclarar bien antes de poner la prenda en la lavadora. También se puede hacer una mezcla de sal y vinagre, dejándola actuar entre 30 y 60 minutos antes del lavado.

La prevención también es importante. Hay que dejar que el desodorante se seque completamente antes de vestirse, guardar siempre la ropa limpia y completamente seca y evitar conservarla dentro de bolsas de plástico. Además, conviene no abusar de suavizantes, perfumes o productos que puedan dejar residuos sobre el tejido. Con estos sencillos hábitos, será más fácil mantener la ropa blanca impecable y sin las molestas marcas amarillas.