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Christian Sánchez, asesor fiscal, pone el foco en una decisión que muchos trabajadores analizan cuando se acercan al final de su vida laboral, como lo es jubilarse antes. La idea parece sencilla, dejar de trabajar cuanto antes y empezar a cobrar la pensión, pero la Seguridad Social aplica coeficientes reductores que pueden cambiar mucho el resultado. Por eso, según Sánchez, jubilarse dos años antes no siempre compensa, mientras que adelantarlo un año y medio puede ser más razonable.

La diferencia está en los porcentajes de penalización. La jubilación anticipada voluntaria permite adelantar el retiro hasta 24 meses respecto a la edad ordinaria, pero cada mes adelantado reduce la pensión. Esa reducción no es temporal, sino permanente. Se aplica desde el primer cobro y se arrastra durante toda la jubilación.

Dos años castigan demasiado

El salto más duro suele aparecer cuando se adelanta la jubilación al máximo. En determinados casos, retirarse dos años antes puede suponer una reducción de hasta el 21% de la pensión. Para alguien que esperaba cobrar 1.500 euros, eso puede significar perder más de 300 euros cada mes durante años.

Por eso Sánchez insiste en que no hay que mirar solo la fecha de salida, sino el coste de cada mes. Ganar seis meses más de descanso puede parecer atractivo, pero si esos meses elevan mucho el coeficiente reductor, la decisión puede salir cara a largo plazo.

Un año y medio cambia el cálculo

La clave está en que la penalización no siempre crece de forma intuitiva. En muchos supuestos, pasar de 18 a 24 meses de anticipo implica asumir un recorte claramente más agresivo. Por eso jubilarse un año y medio antes puede ser un punto intermedio más interesante: permite dejar de trabajar antes, pero evita el tramo más castigado. Aun así, no existe una regla universal. El resultado depende de los años cotizados, la base reguladora, la edad ordinaria aplicable y la situación personal de cada trabajador. Quien tiene una carrera laboral larga puede sufrir un recorte menor que quien llega con menos años acumulados.

La recomendación es hacer simulaciones antes de solicitar nada. La diferencia entre 18 y 24 meses puede parecer pequeña en calendario, pero enorme en pensión. Y cuando la reducción es de por vida, seis meses pueden costar miles de euros.