El IBI es uno de esos gastos fijos que muchos propietarios asumen cada año sin cuestionarlo para nada. Sin embargo, en el caso de los jubilados, la realidad es que podría reducirse de forma drástica en muchos municipios. El problema no es la falta de ayudas, sino el desconocimiento generalizado sobre como funcionan y, sobre todo, sobre como se pueden solicitar y obtener.
Y es que, sin saberlo, hay miles de pensionistas que siguen pagando el impuesto completo cuando podrían estar abonando solo una pequeña parte gracias a una opción que muchos municipios ponen a su disposición.
Bonificaciones que pueden reducir el IBI hasta un 90%
Muchos ayuntamientos en España contemplan bonificaciones en el IBI para determinados perfiles, entre ellos jubilados, mayores de 65 años o personas con ingresos bajos. Y es que en algunos casos estas reducciones pueden alcanzar hasta el 90% del impuesto. Una cantidad realmente importante y que marca la diferencia.

No se trata de una medida estatal, sino municipal. Esto significa que cada localidad fija sus propios requisitos, porcentajes y condiciones. En algunos municipios basta con cumplir un umbral de ingresos, mientras que en otros se tienen en cuenta factores como el valor catastral de la vivienda o si se trata de residencia habitual. Además, también existen bonificaciones adicionales vinculadas a viviendas con mejoras energéticas o protección oficial.
El gran problema es que no se aplica automáticamente
La clave está aquí. Ya que la mayoría de estas ayudas no se aplican de oficio, lo que obliga al contribuyente a solicitarlas expresamente en su ayuntamiento. Este es el motivo principal por el que tantos jubilados no se benefician de la medida. Muchos creen que, si cumplen los requisitos, el descuento se aplicará automáticamente, pero no es así. En la práctica, esto implica presentar una solicitud, aportar documentación y, en algunos casos, renovar la bonificación cada cierto tiempo. El impacto económico puede ser muy relevante. En viviendas con un IBI anual de entre 400 y 600 euros, aplicar una bonificación del 90% reduce el pago a apenas 40 o 60 euros.
Para un pensionista, esa diferencia puede suponer un alivio importante en su economía mensual, ya que se olvida de un gasto supuestamente fijo e inevitable. Por eso, los expertos insisten en una recomendación como lo es consultar directamente con el ayuntamiento correspondiente. Porque en muchos casos, el ahorro no depende de nuevas ayudas, sino de conocer las que ya existen y activarlas a tiempo.