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Carlos Latre ha hablado en varias ocasiones de una infancia marcada por los complejos, especialmente por su físico. El humorista ha reconocido que durante años se sintió inseguro por ser “gordito” y que esa sensación terminó influyendo mucho en su forma de relacionarse con los demás. “Siempre he sido un tío bastante acomplejado”, confesó al recordar aquellos años de colegio.

Curiosamente, dentro de clase su comportamiento era muy diferente al que tenía fuera. “En el colegio era buenísimo. Muy buen niño, estudiaba de memoria, jugaba muy bien al fútbol… Fuera del cole era Satanás”, explicó a Bertín Osborne. Latre recuerda que sacaba buenas notas, se comportaba bien y ya empezaba a mostrar una habilidad que después acabaría convirtiéndose en su profesión: imitar a los profesores.

El humor apareció como una forma de protegerse

Detrás de esa facilidad para hacer reír había también una inseguridad importante. Latre explica que tenía “un poco de complejo por ser gordito” y que durante mucho tiempo se sintió observado por su aspecto. En aquella etapa, el humor terminó convirtiéndose en una especie de escudo.

reacción carlos latre

Hacer reír le permitía controlar situaciones en las que podía sentirse vulnerable. Si conseguía que los demás se rieran con él, disminuía la posibilidad de sentir que se reían de él. Las imitaciones, las bromas y esa capacidad para interpretar personajes empezaron así a ocupar cada vez más espacio en su personalidad.

Sus complejos también moldearon su carrera

Con el tiempo, aquello que inicialmente servía como mecanismo de defensa terminó convirtiéndose en una habilidad profesional. Latre desarrolló una enorme capacidad para observar voces, gestos y comportamientos, y acabó construyendo una carrera precisamente alrededor de la imitación y el humor. Eso no significa que los complejos desaparecieran automáticamente con el éxito. Él mismo reconoce que esa inseguridad ha formado parte de su vida durante mucho tiempo, aunque su relación con ella haya cambiado.

Mirando hacia atrás, la etapa escolar permite entender mejor de dónde nació parte de su personalidad pública. Era buen estudiante, jugaba al fútbol y hacía reír a sus compañeros, pero al mismo tiempo convivía con una fuerte inseguridad respecto a su cuerpo. Latre terminó transformando aquella vulnerabilidad en una herramienta. El humor no eliminó todos sus complejos, pero sí le dio una forma de enfrentarse a ellos y, años después, acabaría siendo precisamente aquello que lo convertiría en una de las caras más reconocibles de la televisión.