Cargando...

Durante años, muchas cocinas se han diseñado dejando un espacio vacío entre los armarios superiores y el techo. Aunque se asumía como una solución normal, el interiorista Beto Frías considera que ese hueco perjudica tanto la estética como la funcionalidad. No aporta amplitud real, desaprovecha varios centímetros de almacenamiento y termina convirtiéndose en una superficie difícil de mantener limpia.

La parte superior de los muebles acumula polvo, grasa y partículas procedentes de la cocción. Como normalmente queda fuera del alcance, puede pasar meses sin limpiarse y acaba generando una capa pegajosa. Colocar plantas artificiales, cajas o elementos decorativos tampoco resuelve el problema: únicamente llena un espacio incómodo y añade más objetos que retirar cada vez que se quiere limpiar.

Los armarios hasta el techo ofrecen una imagen más cuidada

Llevar el mobiliario hasta arriba crea un frente continuo que parece diseñado expresamente para la estancia. Esa continuidad visual transmite orden, mejora el acabado y evita que los armarios parezcan módulos estándar colocados sin adaptar. En las cocinas abiertas a la sala de estar, donde los muebles quedan permanentemente visibles, esta diferencia resulta todavía más importante.

Los módulos superiores también permiten guardar objetos que no se utilizan diariamente. Vajillas especiales, moldes, pequeños electrodomésticos, manteles o recipientes voluminosos pueden ocupar esa zona sin saturar los cajones más accesibles. Aunque sea necesario utilizar una pequeña escalera para alcanzarlos, el espacio deja de estar completamente perdido y pasa a cumplir una función concreta.

Cerrar el hueco no obliga a sustituir toda la cocina

Quienes ya tienen instalados muebles más bajos pueden recurrir a soluciones intermedias. Una opción es añadir módulos complementarios hasta el techo con puertas del mismo acabado. También puede colocarse un panel o una moldura que cierre el hueco, aunque en este caso no se gana almacenamiento. Lo importante es evitar que quede una repisa abierta donde se acumule suciedad.

La realidad es que no todas las cocinas necesitan llenar cada pared de armarios, especialmente cuando son estrechas o tienen poca luz. Sin embargo, dejar unos centímetros inútiles sobre el mobiliario rara vez aporta ligereza. Cuando las proporciones lo permiten, cerrar esa franja mejora la limpieza, aprovecha la altura y ofrece un resultado mucho más integrado. El hueco no decora ni amplía: normalmente solo recoge polvo.