Cargando...

Una venta pequeña puede acabar destapando un problema fiscal mucho mayor si se declara mal o si no se entiende qué está revisando Hacienda. Los asesores fiscales advierten de un error cada vez más habitual al pensar que una operación de 150 euros no tiene ninguna importancia y olvidarse de que puede aparecer conectada a otras ganancias patrimoniales, ventas de bienes, inmuebles o movimientos no justificados.

Y es que Hacienda no mira solo el importe aislado de una venta. Lo importante es si esa operación genera ganancia, si forma parte de una actividad habitual o si revela ingresos que no estaban declarados. En una venta de segunda mano, por ejemplo, si se vende por menos de lo que costó el producto, normalmente no hay ganancia que tributar. Pero si se vende por más de lo que se pagó, la diferencia puede considerarse ganancia patrimonial.

El problema llega cuando se mezcla con otras operaciones

La realidad es que el susto no suele venir por esos 150 euros en sí, sino por declarar mal el conjunto de la Renta. Un contribuyente puede vender algo pequeño, pensar que no pasa nada y después descubrir que también tenía que declarar una ganancia por la venta de una vivienda, unas acciones, criptomonedas o un inmueble heredado.

Varias personas son atendidas en Hacienda para presentar la declaración

De este modo, una operación menor puede acabar siendo el hilo del que tira Hacienda para revisar toda la declaración. Si detecta ganancias no incluidas, valores mal calculados o una exención aplicada sin cumplir requisitos, la factura puede dispararse. En el caso de la vivienda, por ejemplo, la Agencia Tributaria recuerda que al vender un inmueble hay que incluir en la declaración una ganancia o pérdida patrimonial.

El error es no guardar justificantes

El gran fallo es no conservar las pruebas correspondientes. Facturas de compra, justificantes de venta, escrituras, gastos, reformas o documentos de reinversión pueden ser claves para demostrar que no había ganancia o que se tenía derecho a una exención. Sin esos papeles, Hacienda puede calcular de otra manera y exigir una cuota mucho mayor, con intereses e incluso sanciones.

Así pues, una venta de 150 euros puede acabar con un pago de 8.000 euros. El problema aparece cuando esa operación destapa una declaración mal hecha o una ganancia patrimonial importante no justificada. Por eso los asesores fiscales insisten en una idea básica de que cualquier venta debe poder explicarse con documentos.