Vender ropa, muebles, móviles o pequeños objetos usados por internet se ha convertido en algo habitual. Plataformas como Wallapop, Vinted o eBay permiten vaciar armarios y recuperar parte del dinero gastado. Sin embargo, los asesores fiscales recuerdan que no todas las ventas de segunda mano son iguales para Hacienda. La mayoría no tributa, pero hay casos en los que sí puede haber obligación de declarar y sanción si se oculta el beneficio.
Y es que la clave no está solo en vender, sino en ganar dinero con esa venta. Si una persona compró un abrigo por 120 euros y lo vende usado por 40, no hay ganancia patrimonial. Ha perdido dinero y, por tanto, no tiene que pagar IRPF por esa operación. En cambio, si vende un producto por más de lo que le costó, sí puede existir ganancia y debe declararse. Ese criterio es el que aplican los asesores, ya que Hacienda no grava el simple uso de una plataforma, sino el beneficio obtenido de ella.
La multa puede llegar si hay beneficio no declarado
La realidad es que muchas ventas de segunda mano se hacen por debajo del precio original. Por eso, en la mayoría de casos no generan impuestos. El problema aparece con objetos que se revalorizan como relojes, bolsos de lujo, zapatillas exclusivas, cromos o videojuegos antiguos.
De este modo, si alguien compra por 300 euros y vende por 600, Hacienda puede entender que hay una ganancia patrimonial de 300 euros. Si no se declara, puede exigir el impuesto pendiente y aplicar sanciones. Además, desde la normativa, las plataformas digitales deben comunicar información de vendedores que superen determinados umbrales, como más de 30 operaciones al año o más de 2.000 euros en ventas. Eso no significa pagar automáticamente, pero sí que Hacienda puede tener esos datos.
No es lo mismo vender ocasionalmente que hacer negocio
Otro punto importante es la habitualidad. Vender cosas propias de vez en cuando no es lo mismo que comprar productos para revenderlos con margen. Si hay actividad frecuente, organizada y con intención de beneficio, Hacienda puede considerar que existe una actividad económica. Por eso conviene guardar pruebas del precio de compra, capturas, facturas o justificantes. Si se demuestra que se vendió por menos de lo pagado, no debería haber ganancia que declarar.
Así pues, vender cosas de segunda mano no supone una sanción. El riesgo aparece cuando hay beneficio real, ventas frecuentes o actividad encubierta sin declarar. Ahí es donde Hacienda puede revisar, exigir explicaciones y sancionar si el contribuyente no ha declarado lo que correspondía.
